J.A.R. Barcelona | viernes, 30 de octubre de 2015 h |

Un estudio en el que han participado expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Granada ha permitido identificar 43 nuevas variantes genéticas relacionadas con el riesgo de sufrir lupus eritematoso sistémico (LES), una enfermedad que puede afectar a diferentes órganos. Los resultados del trabajo se han publicado en Nature Genetics.

Los pacientes que sufren LES presentan síntomas en los pulmones, el cerebro, el corazón, los riñones o la piel, entre otros órganos, lo que complica el diagnóstico de esta patología. En la actualidad, el lupus eritematoso sistémico tiene una prevalencia del 0,05 por ciento, y afecta especialmente a mujeres en edad reproductiva, con un alta mortalidad.

A pesar de que se estima que la genética representa el 40-50 por ciento del riesgo de padecer esta patología, queda mucho por recorrer en la identificación de los genes implicados. En esta investigación han participado más de 7.000 enfermos de lupus y 15.000 personas sanas a las que se ha realizado análisis de un millón de marcadores genéticos mediante herramientas que examinan el genoma completo. Hasta la fecha, el número de genes identificados para esta patología sobrepasa los 50. Como explica Marta Alarcón, investigadora del Centro Pfizer-Universidad de Granada-Junta de Andalucía de Genómica e Investigación Oncológica (Genyo), en este estudio también han encontrado que entre los nuevos genes “hay un enriquecimiento de factores de transcripción, genes que regulan la expresión de otros genes”. Al mismo tiempo, se han identificado “los tipos celulares donde estos genes están llevando a cabo sus efectos”.

Sistema inmune

Por su parte, Javier Martín, investigador del CSIC en el Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra de Granada, señala que “este es el estudio genómico más amplio que se ha realizado hasta la fecha en el campo del lupus eritematoso sistémico”. Este experto explica que los genes detectados están relacionados con funciones muy diversas y que muchos de ellos “tienen una relación muy fuerte con la patología”. Aunque, como señala Martín, uno de los aspectos más interesantes de esta investigación es que se han detectado genes que están relacionados con la respuesta inmune. “Los resultados muestran que la alteración de los sistemas inmunes innato y adaptativo es clave en la aparición del lupus”, comenta Martín. Asimismo, este experto explica que “muy probablemente hay otras variantes genéticas implicadas, pero por el tipo de tecnología que se ha empleado en este estudio no las hemos podido identificar”.

Nuevos biomarcadores

En cuanto a las posibles implicaciones para el tratamiento, este experto indica que es fundamental conocer los genes relacionados con la patología. De este modo, “se pueden identificar a su vez las moléculas codificadas por esos genes, y desarrollar fármacos dirigidos a esas moléculas y utilizar a éstas como biomarcadores de la eficacia de los medicamentos”.

Entre los retos que se plantean en esta patología, Martín destaca que sería necesario conocer las interacciones entre genes, ya que “en este estudio se ha hecho un análisis gen a gen”. A pesar de la relevancia de la base genética para la aparición de la enfermedad, Martín comenta que “habría que analizar cómo se relacionan los genes con factores ambientales, pero, por el momento, no disponemos de los métodos analíticos apropiados”.

Tanto Alarcón como Martín participan en el proyecto europeo Precisesads, que pretende reclasificar las enfermedades autoinmunes en función de firmas moleculares. Este proyecto arrancó en 2014 y estudiará durante cinco años más de 2.000 pacientes con diversas enfermedades: lupus eritematoso sistémico, esclerosis sistémica, síndrome de Sjögren, síndrome antifosfolipídico o la enfermedad mixta del tejido conjuntivo.