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José A. Rodríguez Enviado especial a Frankfurt | viernes, 20 de noviembre de 2015 h |

La aparición de dabigatrán etexilato (comercializado por Boehringer Ingelheim como Pradaxa) supuso la primera novedad farmacológica en más de 50 años en la prevención del ictus y la embolia sistémica en pacientes adultos con fibrilación auricular no valvular con uno o más factores de riesgo de ictus. De este modo, dabigatrán se convertía en el primero de los nuevos anticoagulantes orales (NACO). Asimismo, este fármaco también está aprobado para la prevención primaria de episodios tromboembólicos venosos en pacientes adultos sometidos a cirugía programada de reemplazo total de cadera o cirugía de reemplazo total de rodilla y para el tratamiento y la disminución del riesgo de recurrencia de la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar.

Entre las principales ventajas de dabigatrán con respecto a los anticoagulantes tradicionales destaca que no es necesaria la monitorización continua de la coagulación, que no se producen interacciones con la comida y que apenas se producen interacciones con otros fármacos. Y la principal complicación es el riesgo de sangrado, como ocurre con otros NACO o incluso la warfarina, que inhibe la coagulación mediante el antagonismo de la acción de la vitamina K. “Por eso es necesario dar un nuevo paso en el campo de la anticoagulación, y ese paso lo representa idarucizumab”, comentó George van Husen, vicepresidente sénior corporativo y jefe del Área de Terapias Cardiovasculares de Boehringer Ingelheim, durante una jornada organizada para exponer los últimos datos sobre idarucizumab. Este fármaco, todavía pendiente de aprobación, se convertirá en el primer y único medicamento para revertir el efecto anticoagulante de dabigatrán. Como señaló Van Husen, el Comité de Medicamentos para Uso Humano de la Agencia Europea de Medicamentos emitió el pasado mes de septiembre una opinión favorable para la aprobación en Europa de idarucizumab, “y esperamos que esta aprobación se produzca a finales de noviembre”.

Situaciones de emergencia

Idarucizumab es un fragmento de anticuerpo monoclonal completamente humanizado. Harald Darius, del Departamento de Medicina Interna del Vivantes Klinikum NeuKölln de Berlín, comentó que está indicado “únicamente en situaciones de emergencia en las que se requiera una rápida reversión del efecto de dabigatrán, ya sea porque es necesario llevar a cabo una cirugía u otro procedimiento de urgencia o porque el paciente presenta un sangrado incontrolable o que pone en riesgo su vida”. Por ejemplo, en caso de traumatismos causados por caídas, algo frecuente en las personas de avanzada edad, que son quienes suelen emplear anticoagulantes. En los casos en que el sangrado sea leve, moderado o severo (pero sin riesgo vital), como dabigatrán presenta un buen perfil de seguridad, hay que considerar métodos “como una adecuada diuresis o la hemodiálisis, ya que la vida media del dabigatrán es corta, de entre 12 y 17 horas”, dijo Darius.

Charles Pollack, del Colegio Médico Sidney Kimmel de la Universidad Thomas Jefferson de Filadelfia (Estados Unidos), estimó que aproximadamente “el 1 por ciento de los pacientes que toman dabigatrán podrían necesitar idarucizumab en algún momento”. Y puso el énfasis en que “este fármaco no detiene la hemorragia, sino es un agente reversor específico para dabigatrán”.

Reversión casi inmediata

Un efecto reversor tan rápido, que es “algo que prácticamente nunca se ve en medicina”, comentó Pollack. Efectivamente, los estudios realizados con idarucizumab indican que el efecto de dabigatrán “se revierte en 3 o 4 minutos”. Este experto comentó los resultados del ensayo Re-Verse Ad, todavía en marcha, que incluye hasta la fecha a 450 pacientes de 38 países. “Es interesante señalar que los criterios de inclusión son muy amplios, ya que participan pacientes de la práctica real tratados con dabigatrán y que sufren patologías tan diversas como hemorragia intracraneal severa, traumatismos o sepsis”, comentó Pollack. El efecto reversor se consigue tras administrar dos dosis por infusión intravenosa de 2,5 g cada una y separadas por un máximo de 15 minutos. Este experto explicó que, aparte de lograr revertir la anticoagulación en minutos, “idarucizumab ha demostrado ser un fármaco bien tolerado y sin efectos secundarios relevantes incluso en los pacientes con problemas de riñón”. Además, remarcó, “no causa un efecto procoagulante”.

En situaciones críticas, como cuando hay que intervenir a un paciente, este rápido mecanismo de acción permite llevar a cabo una cirugía “sin tener que esperar entre 12 y 24 horas, como hasta ahora, para revertir el efecto del anticoagulante”. El estudio muestra que los pacientes tuvieron que esperar una media de 1,7 horas desde la administración del fármaco para poder someterse a una cirugía. Por otro lado, los análisis realizados indican que entre 4 horas y 12 horas después de la administración de idarucizumab, “los niveles de coagulación eran normales en casi el 90 por ciento de los pacientes”, señaló Pollack.

Asimismo, Pollack comentó que el ensayo muestra que no hubo complicaciones relacionadas con el sangrado durante las 24 horas posteriores a la cirugía. “Aunque hubo pacientes que fallecieron, la mortalidad parece que estaba relacionada con comorbilidades o con las razones originales que los llevaron a una situación de emergencia”.

En cuanto al mecanismo de acción, Pollack explicó que este fármaco restablece la coagulación sanguínea sistémica y la formación de la fibrina, fundamental en la coagulación sanguínea. La clave es que “idarucizumab tiene una afinidad 350 veces superior que dabigatrán para unirse a la trombina, una enzima muy relevante en la coagulación”.

Por último, comentó que un estudio fase I demuestra que la terapia con dabigatrán puede ser reiniciada con eficacia 2 horas después de la administración de idarucizumab.

El 1% de los pacientes
que toman dabigatrán necesitarán idarucizumab
en algún momento

Idarucizumab no detiene
la hemorragia, sino que
es un agente reversor específico para dabigatrán