entrevista/ Asma

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| viernes, 27 de abril de 2012 h |

Pregunta. ¿A qué retos se enfrentan a la hora de mejorar la calidad de vida de los pacientes asmáticos?

Respuesta. Los últimos años han estado marcados por el tratamiento del paciente asmático en escalones muy concretos. Los objetivos han sido muy claros, clasificar según gravedad al paciente para garantizar su control ha sido prioritario. Probablemente ahora mismo, el objetivo fundamental sea aplicar esa línea de manera individual a cada paciente, no podemos olvidar que cada uno tiene sus particularidades y quizás recetas sin estándares pueden servir para algo general pero nuestro mayor reto es aplicar esa gráfica general para el paciente concreto.

P. ¿Qué se podría hacer para mejorar el diagnóstico del asma?

R. Para mejorar el diagnóstico del asma hay que mejorar la relación entre la medicina especializada y la medicina primaria. El asma no se diagnostica solamente por síntomas clínicos, tiene que ir acompañado de una prueba sobre alteración respiratoria que se realiza habitualmente en especializada. Es fundamental una buena relación porque a veces pacientes que tienen asma se quedan sin diagnosticar y viceversa, pacientes que son catalogados como asmáticos en realidad no lo son. Por ello una buena relación entre los profesionales es esencial para el diagnóstico.

P. ¿La Guía Española para el manejo del Asma (GEMA) es efectiva para la elección de tratamientos?

R. Es muy efectiva y nos ha servido para facilitar la toma de decisiones terapéuticas. Es muy clara en la clasificación previa del sistema asmático, previa al tratamiento e incluso en los escalones terapéuticos que hay que emplear en distintos momentos de la enfermedad. Además tiene la ventaja de que cuenta con el consenso de sociedades de especialistas de alergología, de pediatría, de medicina primaria e incluso de pacientes. Creo que la guía es un paso fundamental para el mejor control del paciente asmático.

P. ¿Cuáles son las dificultades de los pacientes asmáticos en la utilización de sistemas inhaladores como MDI o polvo seco?

R. Las mayores dificultades probablemente son la explicación previa del profesional, especialmente en cómo tiene que realizar la inhalación el paciente. Aunque son técnicas sencillas, tienen sus particularidades y no es lo mismo la técnica utilizada en un polvo seco que en un cartucho presurizado. El paciente en ocasiones no recibe toda la información necesaria. Por ejemplo, en los dispositivos de polvo seco, es esencial la fuerza con la que el paciente hace la inspiración que va a posibilitar que el medicamento sea capaz de penetrar bien por vía aérea, mientras que una inhalación suave no lo permitiría. La técnica para utilizar el cartucho presurizado es todo lo contrario ya que hay que coordinar el disparo con la inhalación, pero se aconseja una inhalación lenta. Estas particularidades y otras más que cada sistema de inhalación tiene no son tenidas en cuenta en ocasiones por el paciente y es importante ya que se trata de un paso crítico para la llegada del medicamento a las vías respiratorias.

P. ¿Qué importancia tiene que un fármaco llegue por vía aérea periférica?

R. La vía respiratoria es única, pero los problemas en ella pueden tener consecuencias en la vía respiratoria interior. Gran parte de la vía respiratoria es periférica, es lo que nosotros llamamos vía pequeña. Si el fármaco no es capaz de llegar a estas vías respiratorias periféricas, pierde mucha utilidad y pierde mucho de su eficacia terapéutica, y no todos los sistemas llegan igual a este tipo de vías.

P. ¿Qué dispositivos encontramos en el mercado que puedan superar estos inconvenientes?

R. Recientemente se ha dedicado un poco más de atención a este sistema en el que se administran los fármacos por vía respiratoria con terapia inhalada y se han desarrollado numerosos sistemas. Quizás el paso más llamativo de los últimos años es el desarrollo del sistema Modulite® que consigue generar unas partículas finas capaces de penetrar en la periferia de las vías respiratorias aumentando así la eficacia de los medicamentos administrados por este sistema. De hecho se consigue que con menos cantidad haya un efecto clínico y de función respiratoria parecido.

P. ¿Cómo funciona el sistema Modulite® y cuál es su función?

R. El sistema Modulite® es un cartucho presurizado, por tanto para su buena utilización requiere una acción lenta del paciente, pero aporta ventajas a los tradicionales. El medicamento en general sale a velocidad lenta de manera que la nube que produce el medicamento es más amplia y evita el impacto contra la faringe y el efecto frío-freón, un reflejo que impide, muchas veces, la inhalación del medicamento. Esto se evita con el sistema Modulite® y con esta generación de una nube de una densidad mucho menor y con el uso de propelentes que impiden este efecto frío. Al minimizar este efecto y al conseguir partículas finas, se consigue por un lado, un mejor cumplimiento por parte del paciente que no le resulta incomoda la realización de la inhalación, y por otra parte, que las partículas lleguen hasta las zonas periféricas de las vías respiratorias.

P. ¿Qué beneficios se obtienen de la utilización de esta tecnología?

R. Por un lado facilita el cumplimiento, como ya he dicho, porque no es tan crítica la coordinación pulsación-inhalación al generar una nube de medicamento más lenta y una absorción mejor. Por otra parte, impide el reflejo que otros inhaladores producen en la vía respiratorias altas y además permite que quizás sea lo más importante, que con una técnica correcta el paciente sea capaz de conseguir el mismo resultado con menos cantidad de medicamento, llegando el medicamento a donde realmente se realiza su efecto.

P. ¿Mejora entonces la calidad de vida de los pacientes?

R. Hay estudios que corroboran que con una menor cantidad de medicamento se consigue la misma o incluso una mayor calidad de vida.

P. Y a los médicos, ¿cómo les facilita su trabajo?

R. Nos facilita el trabajo en el sentido de que por un lado, son inhaladores con los que ya está familiarizado el paciente ya que son cartuchos presurizados aunque no sean de tecnología Modulite®. Resulta muy fácil explicarle las novedades del sistema porque ya lo conocen de otros medicamentos. Una vez aprendido es muy fácil que el paciente lo repita y realice menos errores en su administración porque es una técnica fácil. No requiere grandes explicaciones por nuestra parte.

P. De cara al futuro, ¿Qué tipo de innovaciones cree que son necesarias para seguir mejorando estos tratamientos?

R. Creo que es necesario seguir trabajando en los sistemas de inhalación que faciliten el cumplimiento fácil por parte del paciente. El sistema Modulite® creo que es un paso claro que probablemente deba ser ampliado a más medicamentos que se deben administrar por este sistema, y probablemente los nuevos dispositivos van a ir encaminados a facilitar la inhalación de los medicamentos con flujo inspiratorio ya que estamos hablando de pacientes que en ocasiones no pueden generar un flujo inspiratorio alto y no consiguen llegar a las vías respiratorias periféricas. El paso de Modulite® debe ser seguido por otro tipo de sistemas.

P. ¿Es una forma de mejorar la adherencia?

R. La adherencia es fundamental, tenemos muy buenos medicamentos antiasmáticos y profesionales formados en cómo explicar su administración pero curiosamente los pacientes siguen sin estar controlados. La adherencia mejorará en los próximos años, especialmente en los sistemas de inhalación sencillos y que consigan que el medicamento llegue de forma eficaz a la vía respiratoria.

“Si el fármaco no es capaz de llegar a las vías periféricas, pierde mucha de su eficacia”

“Una vez aprendido el funcionamiento de Modulite®, el paciente realiza menos errores”