Almudena Fernández Madrid | viernes, 13 de noviembre de 2015 h |

El problema del liderazgo de la atención primaria no es tanto la baja inversión en sanidad como que, proporcionalmente, es muy superior la de atención hospitalaria respecto al primer nivel asistencial. Así lo explicó a GM Rafael Gracia, jefe de Estudios UDM de AFyC de Álava en el marco de la jornada ‘Cambiar el Futuro. Una tarea esencial de la Atención Primaria’, organizada por Asalde/Osatzen.

En su opinión, de ahí viene el que el gasto esté siendo cada vez mayor sin que mejoren los resultados en salud, lo que Juan Simó, especialista en MFyC del Centro de Salud de Rochapea de Pamplona, también ponente en la jornada, llama “una medicina de excesos, no una medicina proactiva, sino casi hiperactiva”, que consiste en hacer todo lo que se puede hacer y a cuantas más personas, mejor. “Esto lleva a medir más por actividad que por resultados en salud”, recalcó.

Para que el sistema funcione, propone que las soluciones pasen por disminuir el crecimiento del gasto hospitalario a costa de invertir en AP, teniendo claro hacia dónde hay que ir. También recomendó empoderar al médico de familia para que pueda desempeñar todo su potencial mejorando la utilización de los recursos. Y es que la clave es que la primaria sea fuerte, y universal.

En relación son la universalidad apuntó a que, por un lado, se está dejando fuera a los inmigrantes, pero también a otro sector: una parte de los funcionarios, parlamentarios, políticos, quienes tienen una mutua… “Es la gente que tiene un cierto poder político o económico, y no tiene un médico de familia, por tanto, no conoce la especialidad y no la aprecia”, lamentó.

A su juicio, la primaria debería también verse reforzada con especialistas enfermeras en medicina de familia pues, aunque se ha creado la especialidad, no se han articulado plazas, por lo que estas enfermeras, una vez finalizada su formación especializada, pueden acabar “en la lista del paro” o trabajando para trabajar en la planta de endocrinología o en un quirófano.

Otro gran reto pendiente que le parece “alucinante” es el hecho de que la medicina de familia esté “fuera de la universidad española a nivel general”. Señaló que en la Universidad de País Vasco no hay “ni un solo departamento” de medicina de familia en la universidad, mientras que en algunas zonas de España hay algo de participación “de poca entidad y colgadas de otras especialidades” como psiquitría, medicina interna, o preventiva. Este escaso papel condiciona también el escaso desarrollo de la primaria y lleva a que se investigue poco y sea desconocida para los estudiantes de medicina.

Concluyó que en esa línea pueden ir algunas claves del liderazgo que la AP puede ejercer para que el sistema sea universal, gratuito, equitativo y sostenible.