Gaceta Médica Barcelona | jueves, 22 de enero de 2015 h |

Investigadores del IDIBAPS han identificado, por primera vez, dos alteraciones genéticas que se dan en colangiocarcinoma intrahepático (ICCA) y que pueden constituir una diana terapéutica. Se trata de una proteína de fusión que tiene actividad oncogénica y de una mutación en el gen ARAF que promueve la proliferación de las células tumorales. Los resultados se publican en Nature Communications.

El colangiocarcinoma intrahepático es un tumor agresivo, de difícil detección en estadíos iniciales y que representa un 10 por ciento del total de cánceres hepáticos (alrededor de 70.000 casos anuales a nivel mundial). La única opción para la curación de esta neoplasia es la cirugía, pero está limitada a los pacientes en los que la enfermedad no está avanzada. Así, los investigadores buscan profundizar en el conocimiento sobre los mecanismos moleculares de este tipo de cáncer para poder desarrollar tratamientos efectivos.

En este trabajo se han realizado estudios moleculares con tejidos de 107 pacientes con ICCA de los que se ha extraído y secuenciado el RNA total mediante técnicas de secuenciación de RNA y de exones. Así, los investigadores han encontrado una nueva proteína de fusión, denominada FGFR2-PPHLN1, que posee actividad oncogénica, que se da en un 16 por ciento de los pacientes y que se puede bloquear mediante un inhibidor de FGFR2 que ya se utiliza para otros tipos de tumores. Además, FGFR2 también da lugar a otra fusión que, junto con la que se ha descubierto ahora, se encuentra en un 45 por ciento de los pacientes. Por otro lado, también han identificado una mutación en el gen ARAF, que se da en un 11 por ciento de los casos y que, a pesar de no tener actividad oncogénica, sí promueve la proliferación de las células tumorales.

Con esta secuenciación masiva, se ha hecho un mapa completo, no descrito hasta ahora, de todas las alteraciones moleculares que pueden darse en pacientes con ICCA. Así, con las que se han identificado en este trabajo, hay un total de 9 alteraciones que se encuentran en un 70 por ciento de estos tumores y que pueden representar una oportunidad terapéutica.

Con estos resultados, ya se ha puesto en marcha un ensayo clínico internacional en fase II para probar la eficacia del inhibidor de FGFR2 en pacientes.