V CONGRESO NACIONAL GeSIDA – REUNIÓN ANUAL DE DOCENCIA DE LA RIS

br

C. O. Barcelona | viernes, 22 de noviembre de 2013 h |

Los beneficios del inicio temprano de la terapia antirretroviral (TAR) en cuanto a preservación de la función inmunológica y reducción de la posibilidad de transmitir la infección son bien conocidos, avalados con evidencia científica y recogidos en las guías de tratamiento. A pesar de ello, en España sólo se prescribe cuando el paciente tiene un recuento inferior a 500 CD4 y, por encima de esa cantidad, cuando presenta otras comorbilidades. Ahora bien, durante la rueda de prensa oficial del V Congreso de GeSIDA, el presidente de este grupo de estudio de Sida de la Seimc, Juan Berenguer, adelantó que en las nuevas guías, que estarán disponibles en enero de 2014, “muy probablemente habrá cambios” y se podría generalizar el tratamiento para todos los pacientes con independencia del recuento de CD4, como ya ocurre en Estados Unidos.

Con todo, de forma sorprendente, los profesionales médicos continúan siendo una importante barrera para la indicación de la TAR.

Tanto es así que hasta en un 58 por ciento de los casos el médico no considera que la indicación sea absoluta y opta por retardar el momento del inicio, según se desprende el estudio Bridgap con 256 pacientes, realizado con el apoyo de Gilead, cuyas conclusiones se han presentado en el congreso.

Se trata de una encuesta cross-sectional llevada a cabo en 19 hospitales en cinco comunidades autónomas en 2012 con consentimiento escrito por parte de todos los pacientes y aprobado por el Comité ético del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona.

Aún estando todos estos supuestos referenciados en las guías para comenzar TAR, el profesional sanitario es más reacio a hacerlo si el paciente presenta enfermedad renal (100 por cien), enfermedad cardiovascular (71 por ciento), si la pareja sexual es VIH negativa (67 por ciento), si su carga viral es mayor a 100.000 copias/ ml (58 por ciento) o su edad es superior a 55 años (50 por ciento). “Hay que actuar sobre este colectivo que no ve claro cuándo empezar el tratamiento”, declaró Pere Domingo, de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) y ex presidente de Gesida.

De hecho, matizó que hasta un 5 por ciento de pacientes de las cohortes de los hospitales están sin tratamiento porque no cumplen criterios para ello, cuando a su juicio “habría que tratar a todos”. Domingo hizo hincapié en que, en sus años de experiencia, no ha visto “ninguna infección en la que se espere para tratar al paciente”. Es algo que sólo ocurre en VIH y por una razón “histórica”, ya que “los tratamientos que había no eran buenos, generaban muchas complicaciones y mucha toxicidad”.

Ahora, la tendencia es trabajar la adeherencia con las actuales pautas antirretrovirales, muy sencillas, de una sola pastilla al día, ya que la falta de cumplimiento continúa siendo la principal causa del tratamiento, a lo que hay que sumar un nuevo perfil de paciente que presenta comorbilidades no infecciosas relacionadas con la edad y está polimedicado, según destacó Josep Mallolas, consultor del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona.