Almudena Fernández Madrid | viernes, 27 de febrero de 2015 h |

Mejorar la accesibilidad y fomentar la justicia distributiva de las innovaciones farmacológicas es para Luis Rosado, exconsejero de Sanidad de la Comunidad Valenciana, una de las necesidades a abordar de forma más urgente en lo que a estos medicamentos se refiere.

Así lo aseguró en el marco de la jornada ‘Mejorando el acceso a la innovación terapéutica de nuevos modelos de contratación’, organizada por Azierta y patrocinada por Amgen y Astellas.

A través de un panel de expertos en el que participaron administraciones autonómicas, gestores, sociedades científicas y representantes de la industria, entre otros profesionales, consensuaron algunos aspectos que, a su juicio, es importante mantener y otros que solicitan que se cambien.

Concretamente, consideran que debe mantenerse la accesibilidad, ya que el modelo actual es asequible, universal y hasta ahora sin limitaciones, aunque matizan que existen ciertos riesgos para el futuro por las limitaciones económicas. La investigación y desarrollo de nuevos fármacos, que descansa sobre la financiación de la industria y de las administraciones —aunque en menor medida— señalaron que es otro valor a mantener, dado que, para los especialistas, “las limitaciones económicas o una visión excesivamente cortoplacista pueden ponerlo en peligro” .

En esta misma línea, el panel considera que el actual modelo es efectivo y preciso en la prescripción, además de eficiente, dado que se obtienen muy buenos resultados en salud con un gasto menor que el de otros países del entorno.

Áreas de mejora

Por otro lado, estos profesionales identificaron unánimemente algunos aspectos que deberán mejorarse del actual sistema, tales como la descoordinación y heterogeneidad en este tipo de actuaciones, por lo que proponen que el ministerio de Sanidad fomente la cohesión.

Asimismo, a su juicio se confunden los roles y falta transparencia, por lo que sugieren que el punto de vista sea científico en la toma de decisiones. En este sentido, inciden en que la toma de decisiones sobre medicamentos sea teniendo en cuenta a los prescriptores y se preserve la justicia distributiva.

Para reducir la variabilidad solicitan la creación de protocolos y vías clínicas, así como que se eviten las presiones externas. En relación con el paciente, debe trabajarse para que sea “activo, informado y corresponsable”. En cuanto a la información que se transmite a la población, solicitan que sea veraz, no sensacionalista y objetiva.

Además, deberá generalizarse la historia de salud electrónica, así como valorar permanente de resultados.

Tanto Rosado como Ángel Navarro, presidente ejecutivo de Azierta, abogaron por la creación de un observatorio que incluya a los panelistas y que esté abierto a otros expertos que se quieran incorporar posteriormente, cuyo objetivo sea, una vez descubiertos los elementos modificables, buscar los indicadores a través de los que puede llevarse a cabo el cambio.