José A. Rodríguez Bruselas | viernes, 21 de noviembre de 2014 h |

Se calcula que el 20 por ciento de los adultos de la Unión Europea sufren dolor crónico. Los trastornos que con más frecuencia causan este problema son el dolor de espalda (65,56 por ciento), el articular (51,66 por ciento), el de cuello (32,20 por ciento) y el de cabeza (31,36 por ciento). Convivir con el dolor puede mermar considerablemente la calidad de vida de la persona que lo padece. Además, el dolor tiene un gran impacto social, ya que, según datos presentados en el 5º Simposio sobre el Impacto Social del Dolor, organizado por la Federación Europea del Dolor (EFIC), el dolor crónico es la causa de más de 500 millones de días de baja laboral al año en la UE, lo que representa un coste para la economía europea de más de 34.000 millones de euros.

A pesar de la magnitud de estas cifras, los expertos reunidos en el simposio reclaman que faltan políticas que aborden de una forma más directa y eficaz este problema. En este sentido, y gracias al impulso de la presidencia italiana del Consejo de la UE, todos los ministros de salud de la UE abordaron este tema en una reunión del Consejo de Salud celebrada en septiembre. Pero, el 1 de enero de 2015, Letonia tomará el relevo en la presidencia y, como recordaron los expertos, no se sabe si el problema del dolor estará en su agenda.

Mejorar la formación

Como destacó Chris Wells, presidente de la EFIC, en la citada reunión de ministros “todos ellos señalaron la necesidad de mejorar la formación de los médicos en el campo del dolor”. Según datos facilitados por la EFIC, en 7 de cada 10 facultades de medicina de Europa no se imparten cursos especializados sobre dolor. Y, aunque su enseñanza es una materia especializada y obligatoria, solamente el 0,2 por ciento de las clases en las facultades de medicina son sobre dolor. En el caso de España, como señaló Juan Pérez-Cajaraville, director de la Unidad del Dolor de la Clínica Universidad de Navarra y consejero de la EFIC, “según datos del estudio Appeal, un estudiante de medicina recibe unas 5.000 horas de clase y sólo 12 están dedicadas al tratamiento del dolor”. A juicio de este experto, sería necesario crear un área de capacitación específica del dolor, “que cuente con una buena formación teórica y práctica”. Y lamentó que “en las facultades de veterinaria y odontología se reciba muchísima más formación sobre este tema que en la facultad de medicina”. Por su parte, como afirmó Hans Kress, miembro del comité ejecutivo de la EFIC, “si no damos prioridad a la formación en dolor, ¿cómo vamos a pedirles a los políticos que ellos tengan este problema como algo prioritario?”. Asimismo, Kress reclamó que se entienda el dolor crónico como “una enfermedad de pleno derecho, no simplemente como un síntoma de otra patología”.

El ejemplo de España

Los expertos señalaron a España como uno de los países europeos que está implementando mejores políticas en el abordaje del dolor. Paloma Casado Durández, subdirectora General de Calidad y Cohesión del Ministerio de Sanidad, expuso las líneas maestras del Documento Marco para la Mejora del Abordaje del Dolor en el SNS, aprobado por el Pleno del Consejo Interterritorial el 11 de junio de 2014. Destacó que los principales objetivos son “mejorar en prevención, en la formación de los médicos y en la valoración psicosocial del dolor, así como avanzar en la investigación y en el empoderamiento de los pacientes”. Una de las recomendaciones del documento es “que se tenga en cuenta el dolor como la quinta constante vital”, señaló Paloma Casado. Es decir, que el médico le pregunte por sistema al paciente si tiene dolor. Este documento, en cuya elaboración han participado representantes de las CCAA, de sociedades científicas y de pacientes, tiene que servir para que las comunidades lleven a cabo medidas alineadas con sus pilares básicos.