Fertility 2013/ VIII Congreso Bienal de sociedades científicas de fertilidad de Reino Unido

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R.C. Madrid | viernes, 11 de enero de 2013 h |

La tasa de embarazos llevados a término satisfactoriamente gracias a la donación doble de gametos alcanza un índice de éxito del cuarenta por ciento, siendo el porcentaje de embarazos inicial de hasta el sesenta por ciento. Unas cifras que Valérie Vernaeve, directora médica de la Clínica Eugin, califica de “muy buenas” teniendo en cuenta que las pacientes que se someten a esta técnica son “casos in extremis y muy complejos que requieren una última opción terapéutica para lograr el embarazo”. Además, este tipo de técnica ya representa el diez por ciento de la actividad de esta clínica, un dato que Vernaeve cree que podría reflejar, aproximadamente, lo que ocurre en otros centros.

El estudio, presentado en el VII Congreso Bienal de sociedades científicas de fertilidad de Reino Unido, Fertility 2013, utilizó una muestra de 1.139 ciclos de tratamiento realizados en la Clínica Eugin desde el año 2001 a 2010, lo que lo convierte en el primer estudio de estas características con una muestra tan amplia. En la literatura anterior, Vernaeve explica que solo encontró dos casos, uno con siete pacientes y otro con once. De esos 1.139 ciclos, se dividió a las pacientes en casos extremos (parejas heterosexuales que conviven con un problema de infertilidad desde hace tiempo y que han fracasado en la utilización de otras técnicas) y casos no tan extremos (mujeres solteras y parejas formadas por mujeres homosexuales).

El reto ahora es, para Vernaeve, “profundizar en estos datos y averiguar, en casos de ovodonación con semen de pareja, en qué rango de ciclo cambiar el semen podría ser beneficioso”.

IMC y embarazo

La evaluación del impacto del índice de masa corporal (IMC) en las receptoras de ovocitos en cuanto a tasa de embarazo fue otro de los estudios que presentó la Clínica Eugin durante la celebración de este Congreso inglés. A partir de una muestra de 7339 ciclos realizados entre febrero de 2009 y mayo de 2012, un equipo de investigadores coordinados por Amelia Rodríguez evaluaron el resultado de las transferencias de embriones frescos en cuatro grupos de pacientes, ordenados según las categorías de IMC indicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS): bajo peso, normopeso, sobrepeso y obesidad. De éstas, solo el treinta y uno por ciento padecían sobrepeso (21 por ciento) u obesidad (10 por ciento), siendo incluidas en el grupo de normopeso el 63 por ciento de las pacientes.

Al analizar los grupos de normopeso, sobrepeso y obesidad por separado, si bien existía un descenso en la tasa de embarazo, esta diferencia no era significativa. En cambio, al comparar los grupos de bajo peso y normopeso, frente a los de sobrepeso y obesidad, sí aparecían diferencias estadísticamente significativas. Unos resultados muy similares a los obtenidos en la evaluación de la tasa de embarazo clínica, en la que existe embrión con latido cardiaco positivo. De estos resultados, Rodríguez concluyó que, si bien es cierto que hay que recomendar a las pacientes que bajen de peso porque repercute de manera positiva en el desarrollo de su embarazo y disminuye las complicaciones obstétricas, “este índice por sí solo no debe ser un motivo para negar a una paciente una técnica de reproducción asistida”.