GACETA MÉDICA
Barcelona
| viernes, 21 de febrero de 2014 h |

Comorbilidad inversa. Así se denomina a la evidencia epidemiológica que revela que las enfermedades del cerebro y del sistema nervioso con un componente neurodegenerativo están asociadas a un menor riesgo de padecer cáncer. En concreto, a un 50 por ciento menos en los casos de alzhéimer, según detalla Alfonso Valencia, vicedirector de Investigación Básica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que publica en PLOS Genetics la primera evidencia sobre la posible base molecular de esta relación protectora.

Un trabajo en el que han participado el psiquiatra Rafael Tabarés-Seisdedos, de la Universidad de Valencia y del Cibersam, y la bióloga computacional Anaïs Baudot, del CNRS en Marsella (Francia), y que ha sido financiado por el Ministerio de Economía y la Fundación “La Caixa”. Gracias a esta investigación, se han identificado casi cien genes involucrados en esta asociación, anteriormente observada en otros estudios pero para la que no existía explicación.

Datos de 1.700 individuos

Tras cruzar mediante análisis bioinformáticos los datos de expresión génica de casi 1.700 individuos procedentes de más de 30 estudios sobre enfermedades del SNC (alzhéimer, párkinson y esquizofrenia) y tres tipos de cáncer (colon, pulmón y próstata), 74 genes presentaron simultáneamente una menor actividad en enfermedades del sistema nervioso central y una mayor actividad en cáncer; ocurriendo todo lo contrario en otros 19 genes (a mayor actividad en el SNC, menor en cáncer).

Los investigadores aseguran que son precisamente estos genes que se activan de forma inversa los que podrían explicar la paradoja.

Así, hasta el 90 por ciento de todos los procesos biológicos que aparecen aumentados en cáncer están reprimidos en las enfermedades del sistema nervioso analizadas, lo que aporta una idea sobre cómo “la regulación global de la actividad celular podría ejercer un efecto protector en enfermedades con comorbilidad inversa”, matizan los investigadores predoctorales del laboratorio de Valencia César Boullosa y Kristina Ibáñez.

La primera demostración de que existe una clara correlación entre estas enfermedades alienta a estudiar la eficacia de fármacos antineoplásicos para el tratamiento de algunas dolencias del sistema nervioso, y viceversa. Tanto es así que el bexaroteno, un agente anticáncer, ya ha mostrado efectos beneficiosos para el manejo del alzhéimer en ratones.