sostenibilidad/ Los expertos denuncian el uso inapropiado de fármacos y tecnología

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“El copago no es ético si no se eliminan las bolsas de ineficiencia”, según Lázaro

Laporte cree que la selección de medicamentos es un acto de “inteligencia clínica”

| 2010-11-26T17:22:00+01:00 h |

M.RASPAL

Madrid

Todos los agentes sanitarios vienen denunciado que el gasto del Sistema Nacional de Salud (SNS) es “insostenible” y una de las principales causas es, para los expertos reunidos por la OMC y la Fundación Kovacs, el uso “inapropiado” de las tecnologías sanitarias y la incorporación a la práctica clínica de innovaciones de valía no comprobada. Frente a esto, han propuesto definir unas reglas de juego que defiendan los intereses de los pacientes y la eficiencia, así como elevar a la categoría de “normal” la revisión sistemática de los comportamientos de los profesionales en los apartados de pruebas diagnósticas y decisiones terapéuticas.

Sin embargo, para Juan Ramón Laporte, del Consejo Asesor de Farmacia del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, ya existe ese control sobre la actividad prescriptora del médico sin que se evalúen después los resultados de esa prescripción. Laporte se muestra muy crítico con la “fuerte presión comercial” a la que están sometidos los profesionales, cuya formación continuada —o lo que denomina “promoción comercial disfrazada”— está en manos de la industria mientras que las comunidades autónomas no utilizan los fondos que para ella destina el Consejo Interterritorial.

Este experto cree que el SNS debería ser una empresa de conocimiento y, como cualquier entidad con pérdidas, revisar sus gastos y evaluar sus fallos. Además, considera que la investigación debería estar incorporada en los presupuestos de los centros.

Por su parte, Pablo Lázaro, de la organización Técnicas Avanzadas de Investigación en Servicios de Salud (Taiss) destaca que el uso inapropiado —sobreutilización e infrautilización— de la tecnología médica no ha sido evaluado y el coste no es sólo monetario sino que supone el sacrificio de la siguiente mejor alternativa, es decir, lo que se ha dejado de hacer. “Lo más limitado no es el dinero sino la ignorancia administrativa”, matiza. Por ello, para Lázaro el copago no es ético si no se eliminan primero las bolsas de ineficiencia.

También César Hernández, de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), critica los múltiples elementos evaluadores del sistema que actúan de forma desconectada, cuando un mismo equipo debería evaluar toda la trayectoria del fármaco.

A su juicio, se cae muchas veces en la “trampa” de la medicina basada en la evidencia —cuando ésta es muy pequeña—, pues la metodología actual es capaz de crear una evidencia robusta que no es la real. Para Hernández, también los estudios de farmacoeconomía tienen sus limitaciones por lo que hay que mantener el espíritu crítico para no ver pequeños beneficios en todo.

Selección inteligente

En este sentido, Laporte insiste en que las políticas de selección de medicamentos no deben considerarse sólo un ejercicio de austeridad en tiempos de crisis sino un acto de “inteligencia clínica”, pues según datos de 2006 de la Federación Europea de Industria Farmacéutica, el 35 por ciento de la factura corresponde a fármacos con sólo cinco años, cuando muchos de ellos no añaden nada nuevo aunque, aclara, también hay genéricos baratos que se recetan sin necesidad. “La mayor parte de los fármacos se comparan con placebo por lo que no dan garantías de curación. La patente tampoco es garantía de innovación sino una oportunidad para disfrazar las novedades justificándolas con ensayos clínicos e incluso exagerando e inventando enfermedades. No hay que ir de los medicamentos a los problemas sino al revés”, agrega.