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José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 24 de octubre de 2014 h |

Un equipo de cirujanos del Centro de Neurorrehabilitación Akson, de Wroclaw (Polonia), en colaboración con expertos en regeneración neuronal del University College de Londres, ha logrado que un hombre con la médula espinal seccionada recupere la movilidad gracias a un trasplante de células de su propio bulbo olfatorio. El paciente, de 38 años, había sufrido una transección traumática de la médula espinal torácica a nivel vertebral superior por una agresión con arma blanca en el año 2010. Para el tratamiento, que se inició hace aproximadamente dos años, se emplearon células olfativas ensheathing (OECO) autólogas. El primer paso fue extirpar uno de los bulbos olfativos y hacer crecer células en cultivo. Luego, se las trasplantaron en la médula espinal mediante aproximadamente 100 micro-inyecciones realizadas por encima y por debajo de la zona de la lesión. De este modo, aseguran los responsables del tratamiento, se consiguió la regeneración funcional de conexiones supraespinales. Como andamiaje para facilitar esta regeneración, colocaron cuatro tiras de tejido nervioso en la médula espinal. Según los científicos, el paciente pudo dar algunos pasos seis meses después con la ayuda de abrazaderas para las piernas y un fisioterapeuta, y, dos años después, ya era capaz de caminar con un arco de sujeción. Asimismo, ha recuperado algunas sensaciones de la vejiga y el intestino y también algo de función sexual.

Células que evitan posible rechazo

Esta intervención supone un gran paso en el campo de la regeneración medular, en opinión de Joan Vidal, jefe de la Unidad de Lesión Medular del Instituto Guttmann de Badalona, “ya que es la primera vez que un grupo de investigadores de un centro fiable anuncian que la han realizado con éxito”. Hasta ahora, recuerda este experto, se había realizado mucha investigación en animales con intervenciones similares e investigadores de países como China o Rusia habían anunciado resultados positivos en seres humanos. “Pero eran centros poco fiables”, añade Vidal.

Lo novedoso de esta operación es que se han empleado células del bulbo olfatorio, comenta Manuel Murrie, presidente de la Sociedad Española de Neurorrehabilitación, “que se regeneran permanentemente”. Además, al haber utilizado células del propio paciente se evita un posible rechazo.

De todos modos, a pesar de que Geoff Raisman, presidente de la sección de Regeneración Neuronal del Instituto de Neurología del University College de Londres, haya afirmado que esta investigación ha logrado algo “más impresionante que ver al hombre caminando en la Luna”, Vidal recomienda ser prudentes, ya que se trata de un único caso. “Hay que ser optimistas pero con cautela”, apunta. Los investigadores responsables de la intervención han anunciado su intención de aplicar el mismo tratamiento a diez pacientes más en los próximos años. Aunque están a la espera de conseguir la financiación necesaria. “Si se confirman entonces los buenos resultados, podríamos estar ante un cambio de paradigma”, opina Vidal.

Otro de los factores que añade más mérito a esta intervención es el tiempo transcurrido desde la lesión hasta el inicio del tratamiento, ya que habían pasado dos años. “Cuanto más tiempo pasa, más difícil es la rehabilitación”, apunta Manuel Murrie. Hay que destacar que, tras la intervención, el paciente siguió un estricto programa de ejercicios durante cinco horas al día cinco días por semana. “Probablemente, sin tantas horas de rehabilitación no habrían logrado los mismos resultados”, añade Murrie. Según este experto, es una gran noticia que se produzcan avances gracias a estas terapias, “pero también es fundamental lanzar el mensaje de que aún podría quedar mucho tiempo para que este tipo de intervenciones pudieran extenderse”. Además, añade, “en casi ningún centro de España es posible realizar una rehabilitación con ese grado de intensidad”.