| viernes, 27 de noviembre de 2015 h |

En 1991, el Informe Abril planteó por primera vez la imposibilidad de mantener la viabilidad futura del sistema sanitario sin reformarlo. Veinticinco años después, otro informe ha retomado el testigo de responder a los problemas del SNS. El ‘Think Tank Análisis de la Inversión Pública para Sanidad en España’ elaborado por el grupo de expertos de alto nivel reunido por Fundamed, con la colaboración de Gilead, pretende erigirse como referente de todo intento serio que se plantee en el futuro en relación a la sanidad. Frente a las propuestas liberalizadoras del informe del 91, el actual pone el énfasis en la eficiencia y llama la atención sobre la necesidad de invertir más en sanidad, implicar al profesional, empoderar al paciente y apostar por la prevención.

No obstante, existe una diferencia clara entre ambos documentos. Mientras que el ‘Informe Abril’ fue redactado por los propios organizadores del sistema (sus expertos fueron designados por la administración), el panel de Fundamed responde a un perfil más independiente. Lo conforman el consejero en funciones de Cataluña, Boi Ruiz; los ex consejeros de Sanidad Rafael Bengoa y Manuel Cervera; el ex portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso José Martínez Olmos; José Francisco Soto, gerente del Hospital Clínico San Carlos, y el economista Álvaro Hidalgo.

Los principal, más inversión

Son muchas las medidas a adoptar, según los expertos, en el corto y medio plazo para garantizar la viabilidad del sistema sanitario: identificar los servicios y prestaciones que no añaden valor clínico y no financiarlos; institucionalizar y generalizar la evaluación de eficiencia de tecnologías sanitarias; medir resultados y costes; aprovechar realmente las TIC; empoderar a los pacientes; implantar procesos de gestión clínica y desarrollar la autogesión o coordinar la asistencia socio-sanitaria. Respecto a los recursos humanos, se apuesta por el pago efectivo por objetivo como instrumento necesario pero no único para implicar al profesional en los cambios que necesita en SNS.

Pero ninguna de ellas tendrá éxito si no se incrementa el porcentaje de PIB que se destina a Sanidad. “El gasto sanitario va a seguir creciendo. Lo que no puede crecer es improvisada y desmesuradamente”, destacó Enrique Sánchez de León, presidente de Fundamed, durante la presentación del documento, cuyas conclusiones inciden precisamente en evitar cualquier tipo de improvisación en lo que debería ser planificación adecuada de los recursos.

Si bien todas las conclusiones del informe no son achacables a cada uno de los miembros del panel, todos los expertos señalan que la sanidad necesita más recursos económicos de los que dispone, por lo que apuestan por elevar la inversión en Sanidad en relación al PIB hasta el 7,5 por ciento para equipara a España con los países de su entorno, lo que supondría un incremento de entre 10.000 y 20.000 millones de euros. Rafael Bengoa va más allá y señala que el SNS “no podrá aguantar” dos legislaturas con políticas de recorte tan fuertes como los de los últimos cuatro años.

En la misma línea, los expertos creen que la desigualdad existente en el gasto sanitario per capita entre comunidades es excesiva y no ayuda a la cohesión. A estas alturas, el futuro del SNS está tan indisolublemente unido a la tesitura económico que el Think Tank aboga por salir de la coordinación, el consenso y diálogo entre administraciones sanitarias para incluir también, de forma habitual, a las de Hacienda.

Introducir la innovación

Buena parte de las claves señaladas en materia de financiación sanitaria marcan también el futuro de la introducción de la innovación. El panel de expertos identifica dos claves en política farmacéutica: llegar de forma definitiva a un acuerdo “estable y duradero” entre la industria y la Administración y disponer de “partidas centralizadas” para impulsar la innovación. Nuevamente los expertos creen que, aunque hay medidas que pueden ampliar los recursos disponibles, en todo caso deben ser paralelas a la de solucionar la infrafinanciación del SNS.

Más allá, el Think Tank considera que la incorporación de la innovación disruptiva debería dar mayor peso a los profesionales y a los criterios clínicos y “organizarse e institucionalizarse” para tener mecanismos permanentes preparados que sean capaces de prever y establecer las hojas de ruta de la incorporación de estas nuevas tecnologías. “Resolver estos problemas a golpe de manifestación es verdaderamente inadecuado en un país como el nuevos en el siglo XXI”, señala el documento, que también pide que se ‘despenalicen’ los comportamientos innovadores, que al suponer mayores gastos en sus periodos de introducción al mercado, dejan de ser considerados como una inversión.

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