rocío chiva Madrid | viernes, 13 de marzo de 2015 h |

Tras años de debate en torno a la utilidad real de la denervación renal en hipertensión arterial (HTA) resistente, una pregunta a la que intentaron contestar los estudios Simplicity HTN-1 y Simplicity HTN-2, además de algunos estudios de particulares, la comunidad científica esperaba con impaciencia los resultados del estudio Simplicity HTN-3. Este estudio, diseñado específicamente para contestar a esta pregunta, dividió a una muestra de 1.441 pacientes en dos grupos —al primer grupo se le realizaba una denervación renal y al segundo se le practicaba una intervención fingida, concretamente una arteriografía renal— con el objetivo, explica Luis Miguel Ruilope jefe de la Unidad de Hipertensión Arterial del 12 de Octubre de Madrid, de “solucionar estos problemas, teóricamente”. Un reto que, en la práctica, este profesional no cree que se haya conseguido todavía.

Los resultados de este esperado estudio se publicaron en abril de 2014 en The New England Journal of Medicine (NEJM) y la respuesta fue que no había diferencias entre ambos grupos de tratamiento, por lo que “en apariencia, no había diferencias entre la denervación renal y una intervención fingida”, señala Ruilope. El problema aquí, tal y como ha expuesto este profesional en una mesa titulada precisamente ‘Situación actual de la denervación renal’ y celebrada durante la 20ª Reunión Nacional de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELA), es que “en un porcentaje alto de pacientes, la denervación renal se hizo mal y en realidad no se denervó a los pacientes”.

En concreto, Ruilope ha señalado durante su ponencia que “existe un sesgo debido a la incapacidad de los cardiólogos intervencionistas del estudio en la realización de esta técnica de denervación renal”. Al revisar los datos en profundidad, se ha comprobado de hecho que los resultados de control de presión arterial son mejores en pacientes en los que se habían realizado un número de ablaciones superior a ocho, cuatro por cada arteria, que en aquellos pacientes en que este número de ablaciones había sido menor.

El problema aquí, señala Ruilope, es que “a ocho ablaciones llegaron menos del 50 por ciento de los pacientes”. Pero lo más complicado, ha asegurado Ruilope, es “deshacer todo esto, porque la biblia de la medicina (NEJM) lo ha publicado y la FDA lo ha bendecido”.

A pesar de ello, este profesional asegura que “la denervación renal continúa en fase de investigación” y destaca que en los próximos meses se pondrán en marcha diferentes ensayos clínicos de distintas compañías farmacéuticas para, posteriormente, poder realizar algo parecido a un metaanálisis que permita comparar este técnica en un abanico de pacientes que vaya desde los que no están en tratamiento farmacológico hasta aquellos que toman hasta tres fármacos sin control de la enfermedad. Estos estudios se llevarán a cabo en Estados Unidos, Europa y Japón.

Además, en defensa de esta técnica, Ruilope destacó también un estudio publicado en The Lancet por un grupo francés con resultados que demuestran que “utilizando la medida de presión arterial por MAPA, la denervación real es claramente positiva y se sitúa por encima de la mejor medicación”.

Inhibidores de SLGT2 un año después

Tras un año aproximadamente de uso en la práctica clínica, una de las ponencias del Congreso ha querido analizar si de verdad los inhibidores de SLGT2 controlan la diabetes y reducen el peso en la vida real de la misma manera que lo hacían en los ensayos clínicos. Ante esta pregunta, Pedro Aranda, jefe de la Unidad de Hipertensión del Hospital Carlos Haya de Málaga, ha señalado en intervención que “la experiencia clínica corrobora ampliamente los resultados de los estudios previos”. Además de los entre 3 y 5 kilos de media que pierde cada paciente, Aranda ha querido incidir en que “el 75 por ciento de esta pérdida se produce en el depósito de grasa visceral, la más peligrosa desde el punto de vista metabólico ya que es la que aumenta el riesgo cardiovascular y el riesgo de diabetes”.

Uno de los problemas del Simplicity 3 es que se realizaron al menos ocho ablaciones en menos del 50% de pacientes

Los datos de práctica clínica con inhibidores de SLGT2 en este primer año corroboran los de los ensayos clínicos