Almudena Fernández Madrid | viernes, 09 de mayo de 2014 h |

Evitar riesgos y ahorrar gastos es lo que se conseguiría si se generalizase en todo el SNS un mecanismo de seguimiento sistemático y validado en la práctica rutinaria de todos los tratamientos que se llevan a cabo. Esto permitiría desarrollar herramientas informáticas a través de las cuales predecir el porcentaje de éxito de cualquier tipo de tratamiento en cada paciente en concreto. Así lo aseguró Francisco Kovacs, presidente de la Fundación Kovacs, durante la presentación de un estudio clínico publicado en la revista Spine Journal que permite predecir de manera fiable la probabilidad de mejoría que tiene cualquier paciente con dolencias de tipo lumbar (que ocasionan unos gastos asistenciales similares a los del cáncer) al realizársele la intervención neurorreflejoterápica (NRT).

A raíz de estos resultados, la fundación ha desarrollado una herramienta informática (www.pronosticoNRT.es) accesible de forma gratuita a médicos y pacientes que, basándose en 35 variables, puede ayudar al médico a comprobar en qué enfermos es más eficaz el tratamiento y, así, ver hasta qué punto es coste-efectivo, y al paciente a decidir si desea o no someterse al mismo en función de las posibilidades de éxito en su caso concreto.

Sin embargo, no es posible hacer eso mismo en la mayoría de procesos porque no hay vigilancia post implantación, algo que Kovacs reclama para todo el SNS por el ahorro significativo que supondría. En esta línea, incidió en que el control estricto respecto a los criterior de coste-efectividad a los que están sometidos los fármacos no se corresponde al de la tecnología, pues hay algunas que estás financiadas públicamente que, a su juicio, no deberían estarlo, mientras otras no lo están a pesar de que son más eficaces y suponen un avance mayor respecto a lo que había anteriormente.

En el caso concreto de la intervención NRT, disponible sólo en los servicio de salud de Asturias, Cataluña, Islas Baleares, Madrid y Murcia, de implantarse en todo el territorio nacional, supondría un ahorro de 135 millones de euros al año, ya que, al calcular su coste-efectividad en este estudio se ha observado una diferencia del 2.200 por cien respecto a no usarlo, y una evolución positiva de hasta un 800 por ciento en los pacientes. Reduce además hasta un 400 por cien los gastos en asistencia, bajas laborales, etcétera, de lo que cuesta el tratamiento. Entre el 80 y el 85 por ciento de los pacientes con dolores de espalda persistentes durante más de 14 días mejoran con estas grapas quirúrgicas, por lo que el objetivo en este caso es identificar a quienes no se van a poder beneficiar de este método, pronosticar los casos en los que la mejoría es muy baja y que, así, el propio paciente pueda decidir no someterse a ello, algo que, sin contar con esta herramienta informática, es muy complicado de calcular correctamente para el médico teniendo en cuenta las 35 variables de forma simultánea.

Medicina personalizada

Los médicos están acostumbrados a la medicina personalizada que tiene en cuenta componentes genéticos, y no tanto a casos como el que propone la fundación, los tratamientos personalizados en procesos al margen de la genética o en los que el componente genético tiene un peso muy bajo, reduciendo riesgos, por pequeños que sean, así como el gasto superfluo.

Y es que, en su opinión, se puede utilizar “hasta para los tratamientos más difíciles” y merecería la pena especialmente en los más invasivos, como por ejemplo la cirugía, para poder decidir en los casos en los que no está muy clara su utilidad, si es conveniente o no realizarla, así como en el caso de las infiltraciones o los tratamientos rehabilitadores. “Si se ha hecho, es que es factible hacerlo, ahora hay que ver si hay voluntad de llevarlo a cabo”, remarcó.