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CATALUÑA/ El nonagenario sindicato Metges de Catalunya ha capeado las vicisitudes históricas del país defendiendo el profesionalismo médico

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El secretario general de MC y el que lo fuera durante 22 años creen que los motivos de lucha no han variado con los cambios generacionales

La organización sindical adoptó su nombre actual tras su unión con la Federación de Asociaciones de Médicos de Hospitales de Cataluña

| 2010-04-23T16:31:00+02:00 h |

Cecilia Ossorio

Barcelona

Todo empezó el 27 de marzo de 1920 en el número 11 de la calle del Pi de Barcelona. Allí se firmó el acta de constitución del Sindicat de Metges de Catalunya (SMC), impulsado por el doctor Ramón Pla i Armengol, que iniciaba su andadura con el objetivo de defender los intereses morales y materiales de los médicos residentes en Cataluña, según versa en el encabezamiento del primer boletín oficial de la organización.

La idea comenzó a gestarse en una Cataluña en posguerra en la que las organizaciones sindicales cobraron fuerza, y tomó forma durante el III Congreso de Médicos de Lengua Catalana, celebrado en Tarragona ese mismo año, en el que los facultativos adquieren verdadera conciencia de su condición intelectual.

Echar la vista atrás 90 años requiere un esfuerzo de síntesis importante, pero los que hoy siguen al pie del cañón transmiten un claro mensaje: “Hay datos históricos suficientes como para pensar que en bastantes momentos la clase médica estaba dividida respecto a la colegiación y a la sindicación; como consecuencia de eso nace la necesidad de la creación del sindicato, pero era la misma lucha que hay ahora”, cuenta a GM Patricio Martínez, secretario general del sindicato durante 22 años (de 1986 a 2008) y hoy de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM).

La primera Junta Directiva, presidida por Hermenegild Puig i Sais, no tardó en encontrar problemas con la llegada de la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), que clausuró el sindicato. Ahora bien, durante sus primeros años SMC fundó Mutual Médica de Catalunya i Balears y creó el Casal del Metge de Barcelona, como gran casa del profesionalismo médico.

En 1936 el advenimiento de la Guerra Civil Española supuso la disolución definitiva de la entidad por orden gubernamental. “Les expropiaron de todos los bienes, incluido el edificio del Casal del Metge, que fue ocupado por el Partido Socialista Unificado de Cataluña”, recuerda Martínez.

En 1969 un grupo de médicos recuperan su actividad a través del sindicalismo vertical de la dictadura franquista. “La vida de Metges durante esa época es paralela a la de Comisiones Obreras. Figuramos en el sindicato vertical como en el de actividades diversas, y a la más mínima oportunidad sacamos el nombre del Sindicato Médico Libre de Catalunya antes de la transición”, explica.

Ya durante la Transición, con el auspicio de Manuel Ramírez, la organización recupera su antiguo nombre (SMC). Este doctor fue uno de los promotores principales de la constitución de CESM en 1979, junto a Juan Blázquez, su primer secretario general.

En 1981 se creó la Federación de Asociaciones de Médicos de Hospitales de Cataluña que, “tras muchos años de noviazgo”, como bromea Martínez, en 2002 se integra junto al Sindicat Metges de Catalunya en una única organización bajo el nombre de Metges de Catalunya.

Entre los puntos álgidos de la reivindicación, Martínez y Antoni Gallego, secretario general actual del sindicato, subrayan algunas fechas clave de conflictos médicos. Así, en 1987 se celebró una huelga a nivel estatal en la que reclamaron la estabilidad en el empleo de los médicos interinos.

En 1991, con motivo del congreso de hospitales en Barcelona, se hizo un manifiesto en defensa del médico de hospital, donde ya surge la necesidad de que el médico participe en los órganos de gestión. “Se empezaba a poner de manifiesto que por el mero hecho de ser los portadores del conocimiento médico deberíamos tener otro trato y otra forma de relacionarnos con la administración”, comenta Martínez.

El primer decreto de los mestos, que estableció mecanismos de evaluación para reconocer el título de especialista a los profesionales que ejercían sin título oficial en España en el sistema público y privado, llegaría en 1994.

Y como cuatro años antes no se alcanzó ningún acuerdo, en 1995 se organizó lo que Martínez define como “una de las huelgas más largas del Sistema Nacional de Salud”. En 1996, por primera vez en España, el sindicato llega a un acuerdo con las administraciones por la cual el médico de hospital y el de atención primaria igualan su salario.

Según Martínez y Gallego, el nacimiento de un sindicalismo distinto llegó en la huelga de la primavera del 2006, con la creación del Consejo de la Profesión Médica de Cataluña. Con él pretendían conseguir una mesa única de negociación “de los médicos para los médicos”, un reto que hoy, en 2010, aún no se ha conseguido.