| viernes, 25 de junio de 2010 h |

e.m.c.

Madrid

Pregunta. ¿Qué vacío va a cubrir el IDIS?

Respuesta. Más que cubrir un vacío lo que va a hacer es aunar todas las fuerzas del sector privado, las seis compañías de seguros más importantes del país más los seis primeros grupos hospitalarios. Con eso y con la asociación nacional de clínicas privadas, a la cual pertenecemos todos y que tiene su papel, creo que lo que se hace no es cubrir un vacío, sino lograr por primera vez una unión de las fuerzas del sector privado.

P. ¿Ha costado limar asperezas entre las compañías para remar en la misma dirección?

R. Yo creo que no. Las compañías lo han visto claro y han empujado muy bien. Al final, cuando se ha producido la firma y la presentación muchos no nos lo creíamos. Ha sido un trabajo muy grande que se ha realizado durante un año. Juan Abarca Cidón ha sido el impulsor y todos estamos colaborando, encantados, con mucha ilusión. Llevo 41 años en el sector y no creía que antes de irme hacia el otro lado pudiéramos conseguirlo.

P. ¿Qué país constituye un referente en materia de colaboración entre sanidad pública y privada?

R. Es muy difícil. Entre los países europeos hay unos con más sector privado que España y otros con menos. Algunos con menos en el que hay más comprensión con el sector privado; otros con más en el que hay menos colaboración. El país con más sector privado es Holanda, mientras el que más ha cambiado ha sido Suecia, que ha dado un giro de 180 grados. En el año 91 atravesó una crisis económica terrible y tuvo que hacer reformas estructurales. Al cabo de dos años terminó cerrando hospitales que no eran rentables y vendiéndolos al sector privado. Ahora todos los ciudadanos tienen derecho a elegir un cheque sanitario y educativo por el cual van al médico que eligen y al colegio que deciden.

P. ¿Sería factible trasladarlos a nuestro país?

R. Es difícil, hay que ir poco a poco. Desde que Julián García Vargas pasó de la subsidiariedad de la sanidad privada a la complementariedad, y planteó el aprovechamiento de todos los recursos —cosa que no ha pasado, porque se han seguido construyendo recursos donde no hacía falta, donde había sector privado—, las cosas han cambiado. Hemos comprobado en estos días en visitas que hemos realizado que realmente sigue vigente, aunque cuando se llega a algunas comunidades el discurso es diferente. Es importante ver que las autoridades sanitarias están de acuerdo en esa complementariedad, y más ahora que los presupuestos se van a tener que recortar, que no se va a poder comprar tecnología o construir más hospitales. Es fundamental que podamos ir de la mano, respetando siempre que la sanidad es pública, que el presupuesto es público, y que en este momento, aunque se hable de privatizar, en los conciertos lo que hay es una subcontratación, no se trata para nada de privatización.

P. En la presentación del IDIS recalcaban que la sanidad privada no es el modelo de gestión público-privado, ¿por qué quieren marcar las distancias?

R. En este tipo de fórmulas, aunque sea gestión privada, la sanidad es pública, por tanto no es privada. Si una empresa comenzara a gestionar el Hospital de La Paz seguiría siendo público. En cualquier caso, nosotros estamos abiertos a todo el mundo. Si no se ha producido la afiliación de estas compañías, lo sentimos, pero no tenemos absolutamente animosidad contra nadie. En cualquier caso, no es el ideal de modelo. El ideal es: ¿hace falta construir un hospital?, ¿hay alguna compañía privada que lo quiera hacer?

P. ¿Qué mitos sobre la sanidad privada quieren desterrar?

R. Hace 30 años los conciertos con la privada se limitaban a hernias, apéndices, fracturas, etc., cosas pequeñas. Poco a poco los centros se han ido dotando de las últimas tecnologías y hemos llegado a ser muy competitivos. Estamos muy orgullosos de hacer muchos tratamientos de oncología, algunos de primer nivel y en línea con los protocolos de EEUU, Suecia o Francia. Tenemos tecnologías que no están en la pública, al igual que ésta tiene tecnologías que no tenemos. La hemos puesto a disposición de la pública para cuando la necesiten. Nuestros hospitales privados son grandes hospitales, bien dotados, con los profesionales de mayor renombre y queremos que se nos valore como tales y que se rompa ese mito, que todavía existe.

P. ¿Qué respuesta han recibido por parte del ministerio y de las CC.AA. en su aspiración a convertirse en interlocutores válidos?

R. Hasta ahora hemos mantenido una reunión en el Ministerio de Sanidad, aunque todavía no con la ministra. Hemos tenido alguna reunión en otras secretarías de estado y el mes que viene nos dedicaremos a visitar a las comunidades autónomas y a explicarles a los consejeros qué es el IDIS, qué pretendemos, etc. Nos espera una larga tarea hasta septiembre u octubre, que será cuando tengamos ya los deberes hechos y empecemos a realizar actividades necesarias para que el sector privado progrese.

P. ¿Qué debe mejorar la sanidad privada para conseguir que resulte atractiva para los médicos?

R. En la sanidad privada sucede como en todo, hay centros de dos, tres, cuatro y cinco estrellas. Hay que lograr estimular a aquellos hospitales que han quedado obsoletos o a otro nivel para que se pongan al nivel de la medicina actual. En esto estamos dispuestos a cooperar en todo lo que sea necesario. En el sector público sucede lo mismo: hay grandes hospitales y otros menos importantes que carecen de muchas prestaciones, sin ánimo de ofender. Lo que tenemos que hacer es trabajar todos, y dado los tiempos que corren trabajar más y ganar menos.

P. ¿Cómo les afecta el déficit de profesionales?

R. En Madrid no es tan grave, en Canarias, por ejemplo, es gravísimo. En la pública algo menos. La aspiración de los jóvenes es tener su cargo para toda la vida. Eso es algo que algún día habrá que adaptarlo a los tiempos modernos, a fórmulas de otros países que están más avanzados.

P. ¿Cómo cree que pueden repercutir los recortes en el déficit público a la hora de reducir los conciertos?

R. El 60 por ciento de nuestros ingresos proviene de las pólizas de seguro privados, un 20 por ciento de pacientes privados puros y un 20 por ciento de conciertos con la sanidad pública (listas de espera, tecnología —hacemos el 40 por ciento de los escáneres, el 60 por ciento de resonancias, etc.—). En ese 20 por ciento vamos a vernos afectados, pero lo asumiremos al igual que lo hará el sector público.

P. ¿Es posible el pacto entre sanidad pública y privada?

R. Vamos a tener que ir paso a paso. Acabamos de nacer, tenemos que lactar, nuestra primera alimentación, tenemos que dar unos pasos… Lo que sí está claro es que tenemos voluntad de pacto, de colaboración, etc. Pero no se hace de la noche a la mañana. Iremos paso a paso, pero de una manera clara y determinante. A partir de septiembre, lo haremos de una forma más activa y comprometida.

P. En pleno debate sobre Muface, Mugeju e Isfas, ¿qué cree justifica su continuidad?

R. Hemos mantenido una reunión al respecto y hay una voluntad firme de que sigan. Creemos que hay que potenciarlos todavía más y estamos encantados de colaborar. Creo que habrá una línea bastante homogénea entre presidencia, sanidad y nosotros, para conseguir no sólo que continúe, sino que mejore.