Premios BiC
46º Congreso Nacional SEPAR

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c. ossorio Barcelona | viernes, 14 de junio de 2013 h |

La posibilidad de un tratamiento personalizado de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) ha adquirido consistencia en los últimos años, no sólo por la clasificación de los pacientes según su fenotipo, sino por el actual abanico terapéutico de nuevos broncodilatadores de acción prolongada que se dirigen a dianas pendientes, como el control de las exacerbaciones y los síntomas nocturnos y al despertar.

En concreto, Pilar de Lucas, presidenta de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), puntualizó que en la actualidad “no hay duda de que los broncodilatadores, tanto los beta 2 agonistas como los anticolinérgicos, deben ser de acción prolongada”.

En el simposio “Epoc de hoy al mañana”, patrocinado por Almirall y Menarini y enmarcado en el 46º Congreso de la Separ, celebrado en Barcelona, se puso de manifiesto que existe además una serie de pacientes con un fenotipo EPOC-asma, que presentan mayor reactividad de la vía aérea y por tanto experimentan cambios bruscos en su grado de obstrucción bronquial y requieren tratamientos con una mayor rapidez de acción. Asimismo, hay pacientes con mayor sintomatología nocturna o al despertar, que requieren terapias que cubran estas necesidades específicas.

En este sentido, el anticolinérgico de acción prolongada aclidinio, comercializado por Almirall como Eklira Genuair, se administra en dos dosis diarias, una matutina y otra por la noche, y ha demostrado mejorar la sintomatología en estos momentos puntuales, críticos para que el paciente pueda iniciar sus actividades cotidianas con calidad de vida.

Durante el simposio Juan José Soler, director del Programa Integrado de Investigación (PII) de EPOC de la Separ, ha comentado un aspecto muy novedoso de aclidinio. Aunque es una cuestión muy preliminar, también resulta muy prometedora, según puntualizó el experto, y es que hay abierta una línea de investigación que apunta a que el fármaco tendría acción frente al remodelado bronquial. Como indica el neumólogo, durante la progresión de la enfermedad la pared de los bronquios sufre cambios estructurales, aparece fibrosis y la pared se va engrosando, a la vez que la vía aérea se estrecha y provoca mayor grado de obstrucción.

Pues bien, en el Hospital General de Valencia, el equipo del farmacólogo Julio Cortijo está realizando ensayos in vitro que sugieren que aclidinio podría reducir la fibrosis de la vía aérea, por lo que controlaría el remodelado patológico a largo plazo y frenaría la progresión de la enfermedad.

Asimismo, Soler ha destacado que ya hay datos a un año del tratamiento con aclidinio, que confirman los datos de seguridad y eficacia clínica que se habían visto en los estudios a 6 meses.

El experto hizo referencia a los resultados del ensayo LAS39, con más de 400 pacientes y tres brazos de estudio: aclidinio, tiotropio y placebo. En términos de broncodilatación, este trabajo concluye que aclidinio y tiotropio obtienen resultados similares, si bien se ha observado “tendencia de superioridad” de aclidinio en el control de los síntomas nocturnos y matutinos. En comparación con placebo, la superioridad del nuevo antimuscarínico de acción prolongada es clara.

En lo que respecta al futuro inmediato del tratamiento de la enfermedad, Soler destacó que se tiende a la combinación de dos broncodilatadores, un LAMA (Antimuscarínicos de Larga Duración) y un LABA (Beta Agonistas de Larga Duración), en un mismo dispositivo, como es el caso de aclidinio y formoterol cada 12 horas a través de Genuair.

Varios interrogantes

Aunque cada vez existe mayor conocimiento de la EPOC, persisten varios interrogantes que también fueron debatidos durante este simposio. Así, según explica la presidenta de la Separ, se ha comprobado que el paciente que tiene muchos síntomas pese a sufrir pocas exacerbaciones, presenta un peor pronóstico que aquel que, aún teniendo peor función pulmonar, registra pocos síntomas.

En este sentido, la nueva clasificación GOLD según patrón espirométrico de limitación del flujo aéreo, que incluye las últimas modificaciones realizadas sobre la versión de 2011, aporta un nuevo parámetro de calidad de vida. De Lucas subraya que, en comparación con las anteriores, de los años 2007 o 2009, ésta no sólo clasifica al enfermo con EPOC por el FEV-1, sino que contempla otros aspectos como los síntomas y exacerbaciones.

“La clasificación multicomponente es importante para establecer no solamente el tratamiento del enfermo, sino también para evaluar su pronóstico para intentar intervenir sobre él”, añade la presidenta de la Separ.

Correlación con cáncer y CV

En consonancia con la necesidad de tratar al paciente de forma cada vez más individualizada, dependiendo de su fenotipo y de sus marcadores de pronóstico, durante el congreso se remarcó la asociación de la EPOC con un aumento de la prevalencia del cáncer de pulmón, así como de enfermedades cardiovasculares.

Por tanto, la aparición de comorbilidades empeoran el escenario de los pacientes con esta enfermedad grave por sí misma, y exige un abordaje precoz y eficaz de la enfermedad.

Según comenta De Lucas, hay estudios que han demostrado que en ocasiones en los pacientes con EPOC se duplica la prevalencia de cardiopatía isquémica en comparación con la población sin EPOC que presenta las mismas características en lo referente a edad o consumo de tabaco.

Por su parte, la frecuencia de cáncer de pulmón no llega a ser el doble, pero también es “claramente mayor”, con independencia de que las personas que no presentan EPOC hayan sido fumadoras o hayan estado expuestas a productos tóxicos a nivel laboral.

La tromboembolia de pulmón (TEP) es menos frecuente que otras enfermedades vasculares, como el infarto de miocardio o el ictus, pero su sintomatología es igual de grave que la de las anteriores. Ante tal problema, varias sociedades científicas españolas involucradas en la atención a estos pacientes han elaborado un documento de consenso que actualiza con la mejor evidencia disponible las recomendaciones de diagnóstico, pronóstico y tratamiento de esta enfermedad. Este consenso ha sido coordinado por David Jiménez y Fernando Uresandi, neumólogos miembros del área de Circulación pulmonar de Separ, que han contado con la participación de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la de Trombosis y Hemostasia (SETH), Cardiología (SEC), Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) y la de Angiología y Cirugía Vascular (Seacv). Dolores Nauffal, neumóloga y coordinadora del Área de Circulación Pulmonar de la Separ, remarca que, según datos del Ministerio de Sanidad, en España durante el año 2010 se diagnosticaron 22.250 casos de TEP con una mortalidad durante el ingreso de 8.9 por ciento, por lo que establecer recomendaciones y guías “permite avanzar en la mejora de la prevención y la identificación de estrategias de detección precoz”.

Datos muy preliminares apuntan a que aclidinio podría reducir la fibrosis de la vía aérea a largo plazo

En pacientes con EPOC se multiplica la prevalencia de cardiopatía isquémica y cáncer de pulmón