Reumatología/ El experto asegura que en procesos de dolor sólo se conoce “la punta del iceberg”

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| viernes, 03 de septiembre de 2010 h |

C.O.

Barcelona

Los procesos de dolor parecen cada vez más prevalentes. ¿Cuál es la realidad clínica que se encuentran en la consulta?

Lo que hemos aprendido con el paso de los años tanto en procesos de dolor generalizado como de fatiga normal es que lo único que estamos viendo clínicamente es la punta de un iceberg. Cuando empezamos a hacer pruebas objetivas de fatigabilidad anormal, como la de Ciccolella, advertimos que la población que hoy estamos visitando con el concepto actual de fibromialgia o fatiga anormal es muy heterogénea.

Nuestro trabajo consiste en intentar estratificar la enfermedad, ver hasta qué puntos los síntomas y el grado de afectación se pueden objetivar con pruebas que nos permiten determinar la capacidad del fenómeno de sumación temporal del dolor, y después arrojar luz en esta heterogeneidad, para ver cuántos pacientes tendrán un déficit en el eje de producción de hormona de crecimiento, cuántos obedecen a un trastorno del sueño, o a procesos de tipo psicógeno…

¿Los cuadros de fatiga comienzan a unirse a otras patologías empeorando el pronóstico?

Es destacable que según intentamos precisar más el diagnóstico, más se amplía el abanico. Estamos encontrando la fatiga en cuadros que no la justifican tanto. Por ejemplo, no está claro por qué se producen cuadros de fatiga en enfermedades reumatológicas clásicas como es el lupus eritematoso. Muchas de estas personas están bien controladas de su enfermedad pero manifiestan unos cuadros de fatiga persistente que llega a interferir más en su vida diaria que la propia patología de base.

En fatiga crónica está cobrando fuerza el factor viral.

El reciente estudio de los institutos nacionales de salud de Estados Unidos, confirmaban el hallazgo de retrovirus en la sangre de pacientes con síndrome de fatiga crónica demuestra que estamos precisando más el diagnóstico de subgrupos. Hace muchos años el cuadro de fatiga crónica se diferencia entre éste y encefalomielitis miálgica. Posteriormente se fusionaron en el código internacional de enfermedades y perdimos un poco la línea de la encefalomielitis que se entendía como enfermedad postviral. Ignoramos si esto es causa o consecuencia de la propia patología y cuál es la implicación patogénica de estos virus, no sólo en el colectivo de los pacientes con fatiga crónica sino también en el de la salud de toda la población en general.

¿Me destacaría dos líneas de investigación que tengan abiertas?

Hay una línea en fibromialgia, a partir de un fármaco similar a la dopamina, que está en fase II de estudio. Sabemos que hay pacientes que tienen perfiles dopaminérgicos de excreción baja de dopamina que se pueden beneficiar.

En síndrome de fatiga crónica, estamos poniendo en marcha los primeros desarrollos de propuestas de ensayos clínicos para fármacos de tipo antirretroviral. Pero antes tenemos que seleccionar muy bien los grupos y demostrar con efectividad qué familia de virus tienen implicados.