ENTREVISTA/ En AP las plazas oscilan del 17% de Madrid al 43 de Extremadura

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almudena fernández Madrid | viernes, 25 de octubre de 2013 h |

Verónica Casado explicó a GM que desde la Comisión Nacional de Medicina Familiar y Comunitaria que preside, ve que se corre el riesgo de agotar un sistema bueno.

Pregunta. Se dice que la Medicina de Familia es la base del sistema sanitario, pero este año se han vuelto a reducir las plazas MIR de la especialidad a pesar de la propuesta de aumento por parte de la comisión, ¿qué está fallando?

Respuesta. Nuestro marco legislativo establece que la función central del sistema es la Atención Primaria y que el médico de familia es el regulador de flujos y gestor de casos. Es decir, no sólo evidencias científicas potentes nos dicen que la influencia del número de médicos de familia es tal, que incrementos de un médico/100.000 habitantes se sigue de descensos de la mortalidad de 0,65/100.000, sino que el marco legal lo determina. Y si esto no es así, lo que está fallando de manera estrepitosa es la planificación política y estratégica. Es preocupante que si analizamos el porcentaje de plazas ofertadas en la última convocatoria de MIR, sólo el 27 por ciento se orienta a MFyC, con graves distorsiones territoriales que oscilan entre el 17 en Madrid y el 43 en Extremadura. Si el sistema necesita que el 50-60 por ciento sean médicos de familia según los estándares de calidad, y estamos sufriendo esta desviación en formación, los servicios de salud pueden estar mal, muy mal en pocos años. Si no se planifica el MIR hacia oferta, demanda, necesidades y benchmarking con empleo digno, agotaremos un sistema bueno.

P. Es además de las últimas especialidades que completan sus plazas de médicos residentes, ¿cómo puede revalorizarse la AP?

R. Se elige con malos números pero también con buenos, y es evidente que seguirá eligiéndose al final por probabilidades, siempre que se oferten en torno a 2.000 plazas frente al resto de especialidades con entre 10 y 300 plazas. Si fuera cierto que no se desea ser médico de familia, se cubrirían todas las plazas de otras especialidades y luego MF, y no es así. Se sitúa el número 21 entre las 47 especialidades en número de plazas elegidas los primeros días, por lo que hay varios candidatos que la han elegido cuando aún hay muchas especialidades que no han sido seleccionadas por ningún otro aspirante. Sin embargo, es evidente que la AP tiene valor intrínseco por su utilidad demostrada, por las evidencias científicas, pero su valor extrínseco, es decir, el reconocimiento por la profesión y el prestigio académico, está más en entredicho.

P. ¿Cómo pueden estos profesionales fomentar el autocuidado entre sus pacientes a pesar de la sobrecarga asistencial?

R. De manera muy complicada. Ésta es una de las razones por las cuales es imprescindible apostar por la AP: se deben crear dentro de cada equipo las unidades de atención familiar. Si la longitudinalidad es el elemento clave de su potencialidad, un equipo que trabaje coordinamente para la población refuerza esta fortaleza y permite abordar una de las mayores lacras que tenemos en la actualidad que es la burocratización, y emplear también un gran recurso en la salud. Que las tareas administrativas las haga quien mejor las hace: el adminitrativo. Si nos organizamos bien, seremos más resolutivos y nos enfocaremos en apoyar un elemento importante de futuro, que es el paciente experto con capacidad alta de autocuidado.

P. ¿Qué opinión le merece el Pacto por la Sanidad?

R. Yo creo que todas las iniciativas que nos lleven a los profesionales a consensos son buenas, pero se necesita una clara voluntad política para desarrollar las propuestas planteadas.

P. Parece que a principios de 2014 se realizará la última prueba ECOE, ¿qué le parece esta forma de homologar el título? ¿Considera que ya era hora de finalizar el proceso?

R. Teniendo en cuenta que la responsabilidad del diseño de la prueba de competencia para la homologación del título recae en la Comisión Nacional de la Especialidad, quedaría muy raro que yo dijera que me parece mal. Creo que puede no ser el mejor método pero, desde luego, es un buen método que nos ha llevado mucho tiempo pero con el que hay un alto grado de consenso y que, además, ha sido capaz de trascender la simple medición de conocimientos —que en profesionales de largo recorrido no tiene sentido como bien dicen todos los expertos—, para evaluar competencias. Creo que, además, después de largos años y de haber evaluado a un gran volumen de médicos —9.377 candidatos desde 2002—, se está llegando al final de este proceso y se va a cerrar una etapa de transición importante para la normalización de la especialidad.

P. Los profesionales denuncian la falta de medios, ¿cree que la actual situación económica está mermando la asistencia?

R. Por supuesto. Éste habría sido un buen momento para recortar las bolsas de ineficiencia, pero la realidad es que los recortes han sido en muchos casos lineales, con recortes en servicios y especialidades que no se deberían de haber recortado, como es en el caso de la Medicina de Familia.

Para superar el reto que la cronicidad le planteará al SNS, y, concretamente, a la Medicina de Familia, Casado opina que las apuestas se deben orientar hacia mejorar la financiación, con un incremento del porcentaje de PIB destinado a Primaria, y convertir a la AP en la función central real del SNS y del sistema formativo. Para ello se debe ‘empoderar’ y apoyar el liderazgo de la AP y de los MFyC, se tendrá que incrementar su número en relación al total de médicos del SNS, al menos al 50 por ciento.

En un escenario de crisis, con un entorno de envejecimiento, cronicidad de procesos, alta demanda asistencial, costes crecientes, necesaria ambulatorización de los cuidados, “es muy importante hacer ‘gestión basada en la evidencia’ y adoptar las medidas que han sido coste/efectivas, y nunca recortes lineales indiscriminados”.

El SNS sigue siendo fuertemente hospitalocentrista en financiación, en poder y en prestigio. Un sistema sanitario viable es el que equilibra fuerzas y construye un sistema realmente integrado y coordinado desde la base, entre los profesionales, favoreciendo la coalición de especialistas con el objetivo final de mejorar la salud.

En España el gasto en AP ha pasado de un 18 por ciento en el inicio de la reforma a un actual 14-15. Una AP fuerte mejora la cobertura de los cribados, de las tasas de vacunación, de la práctica de estilos de vida saludables y de la percepción de la salud. Y es ineludible en un contexto de cronicidad, pluripatología y polifarmacia.

“La desviación
en formación puede hacer que estemos
muy mal en pocos años”

“Con la ECOE se
va a cerrar una etapa
de transición importante para normalizar la AP”