Gaceta Médica Barcelona | jueves, 23 de julio de 2015 h |

Un metanálisis sobre estudios que miden la actividad cerebral durante el proceso de condicionamiento del miedo mediante resonancia magnética funcional (fMRI) muestran que en este proceso se activa de forma robusta un conjunto de regiones del cerebro, que constituirían la “red del miedo”. Así lo aseguran los investigadores del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Parc de Salud MAR y del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) responsables de este trabajo, que se publica en Molecular Psychiatry. Los resultados de este estudio servirán para entender mejor la transición entre el miedo normal y patológico y, a largo plazo, optimizar los modelos fisiopatológicos para abordar los trastornos de ansiedad.

Para estudiar los mecanismos del miedo aprendido, es habitual a nivel experimental usar el condicionamiento del miedo (o pavloviano). En este modelo, un estímulo en principio neutro (ver un perro) provoca una respuesta de miedo después de asociarse con un estímulo aversivo (ser mordido por un perro). El incidente con el perro transforma la visión, en principio neutral, de cualquier otro perro, en un estímulo que desencadena el miedo. La técnica de fMRI permite visualizar las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada, como puede ser el aprendizaje del miedo. En este caso, el equipo de investigadores del Hospital del Mar ha analizado un total de 27 estudios realizados con fMRI sobre el condicionamiento del miedo entre 1998 y 2013, que involucran a un total de 677 participantes adultos sanos. En el trabajo se han utilizado técnicas de metanálisis innovadoras que han permitido analizar no sólo la activación del cerebro sino también la desactivación. “En el campo de la neuroimagen, las desactivaciones funcionales de zonas del cerebro pueden ser tan informativas como la activación funcional para la comprensión de los sustratos neurales de actividades mentales complejas como son el procesamiento de las emociones”, explica Miguel Ángel Fullana, investigador de la Unidad de Ansiedad del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Parc de Salud MAR y del IMIM.

Los investigadores han encontrado un patrón común en todos los estudios analizados, la activación coordinada de diferentes regiones cerebrales distribuidas anatómicamente. Entre las zonas que participan en el condicionamiento del miedo destacan las áreas del córtex cingulofrontal, que incluyen la ínsula y el área dorsal anterior del córtex cingulado. “Además, esta red cerebral se ha relacionado con la interocepción, la autopercepción de la condición fisiológica de nuestro cuerpo”, explica Fullana.

Aprender a identificar y responder a las señales de amenaza es crítico para la supervivencia, ya que genera una respuesta fisiológica y conductual que permite escapar o afrontar esta amenaza. Sin embargo, cuando este proceso se desregula y provoca respuestas de miedo a eventos inocuos, pueden surgir los trastornos de ansiedad. “La manera en la que el miedo y la ansiedad son experimentadas y la relación con esta red neural no ha sido suficientemente explorada en el estudio neurocientífico de los pacientes con trastornos de ansiedad y por lo tanto representa una vía de investigación innovadora para abordar estas enfermedades”, concluye el investigador.