EiR 2012/ Madrid acoge el congreso ‘Excellence in Reumatology’

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E. Sainz Corada Madrid | viernes, 27 de enero de 2012 h |

Los avances que se están logrando en el conocimiento de los mecanismos de inflamación en la artritis psoriásica y el gran desarrollo alcanzado en los últimos años en los tratamientos farmacológicos para combatirla han convertido a la combinación de éstas en la estrategia óptima para abordarla.

“Los reumatólogos estamos bastante familiarizados con la terapia combinada, desde hace tiempo hemos tenido que combinar fármacos para optimizar incluso el resultado de los mejores”, explica Federico Navarro Sarabia, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla, que moderó una mesa sobre esta enfermedad en el encuentro ‘Excellence in Reumatology’, celebrado en Madrid.

Un ejemplo claro, continúa, es el uso de metotrexato en combinación con antiTNF: “El primero impide el desarrollo de anticuerpos frente a anticuerpos monoclonales, lo que optimiza el tratamiento con estos biológicos, y de por sí también mejora el resultado. Es decir, la combinación en general suele ser aditiva en su eficacia”.

En lo que ya parece que no ha habido tan buenos resultado es en la combinación de agentes biológicos. “Se ha conseguido en algunos un aumento de la eficacia pero a costa de incrementar mucho la toxicidad y los efectos adversos, sobre todo las infecciones”, continúa. Sobre el uso de estos fármacos habló Philip Mease, del Departamento de Investigación Reumatológica del Centro Médico Suecia y profesor de la Universidad de Washington (Seattle, EEUU).

Empleados en tercera línea, tras el fracaso de los tratamientos tópicos, fototerápicos o sistémicos, aseguró que “el cambio de fármacos puede aportar valor”. De igual forma se expresó Navarro Sarabia, quien señaló que hay cinco antiTNF en el mercado “y el que no haya respuesta a uno no implica siempre que no haya respuesta a otro”. Por eso, sostiene, el panorama actual de la artritis psoriásica “es optimista”.

Sobre su futuro habló también Mease, concretamente sobre las nuevas dianas en las que se está investigando. Así destacó otro antiTNF, certolizumab; un inhibidor de la IL-1, anakinra; abatacept, que bloquea la coestimulación, o rituximab. En cuanto a agentes prometedores para la enfermedad dermatológica habló de ustekimumab, cuyos ensayos van a iniciar la fase III, secukinumab, la molécula AMG827 o los inhibidores JAK.

Por su parte Vinod Chandran, del Centro de Estudios Pronósticos de Enfermedades Reumáticas del Hospital de Toronto (Canadá), a propósito de las perspectivas para alcanzar el máximo rendimiento de las terapias actuales, defendió la combinación de agentes sistémicos y tópicos con fármacos biológicos.

También con sistémicos

Como ejemplo señaló un estudio en el que se combinaban alefacept y metotrexato durante un periodo de 12 semanas y que logró un 54 por ciento de respuesta en el dominio articular. “Podrían ser una opción cuando los antiTNF no funcionan y la enfermedad no es muy grave”, aseguró.

“El tratamiento con agentes tópicos o fármacos sistémicos es razonable en una enfermedad como ésta, sobre todo porque los primeros también han demostrado eficacia durante largo tiempo —coincide Navarro Sarabia—. Son opciones que se presentan y son adecuada” concluye.