Rocío chiva Madrid | viernes, 07 de noviembre de 2014 h |

Aunque no es una idea nueva, en esta edición de la celebración conjunta del 56º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH) y del 30º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Homeostasia y Hemoterapia (SETH), la terapia celular ha estado más presente que nunca.

En primer lugar, el pasado jueves, Rafael Duarte, del Instituto Catalán de Oncología (ICO) anunciaba que había logrado que un paciente joven afectado con linfoma, además de ser tratado de su patología de base, creara resistencias al VIH gracias al trasplante de cordón umbilical con una mutación en CCR5 Delta 32—presente en aproximadamente un 1 por ciento de la población y resistente de manera natural a la infección por el VIH —. En concreto, Duarte explica que, en septiembre de 2013, puso en marcha el protocolo de trasplantes del Hospital Puerta de Hierro de Madrid junto a su equipo. Según este investigador, este protocolo “usa unidades con menos celularidad y permite que el paciente recupere las defensas más rápidamente” y de ahí su elección.

En torno a dos meses después, el paciente ya tenía un cien por cien de células del cordón con la mutación y, resalta Duarte, “en ese momento, las células del paciente invitro eran resistentes al intentar una infección”. Asimismo, la carga viral del paciente era indetectable en sangre. La mala noticia es que, desgraciadamente, este paciente falleció en diciembre de ese mismo año debido a la progresión del linfoma. No sin antes demostrar, eso sí, que “esta estrategia es válida para ser usada en otros pacientes”. De ahí que el siguiente paso anunciado por Duarte, en colaboración con Irsicaixa y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) sea la puesta en marcha del primer ensayo clínico a nivel nacional, el primero del mundo, para validar este trasplante en pacientes con VIH y una neoplasia hematológica. El ensayo, que ya cuenta con la aprobación de la ONT y del Comité Ético del ICO, comenzará cuando se resuelvan dos aspectos que quedan pendientes: la financiación —el proyecto está a la espera de la resolución de la Fundación BBVA de proyectos de investigación, que se conocerá en las próximas semanas— y la identificación de las mejores unidades de cordón umbilical —trabajo también en marcha, ya que España cuenta con un total de 60.000 unidades almacenadas en los Bancos de Sangre.

En cuanto al reclutamiento, Duarte señala que la selección será reducida tanto en el número de pacientes como en el número de centros para establecer “un mejor control” y que no se hará “ningún trasplante de estas características por posible novedad a un paciente que no tenga una indicación formal y asentada”. Estos pacientes en los que está indicado un trasplante alogénico suelen ser aquellos con neoplasias avanzadas.

El ensayo, indicado en pacientes con VIH y neoplasias, también podría beneficiar a pacientes con VIH solo. En primer lugar, el estudio permitirá investigar en humanos esta mutación CCR5 —hasta ahora solo existían resultados en modelos celulares— e incluso ya hay grupos europeos en los que se está estudiando la “posibilidad de alterar células propias del paciente para hacer trasplantes más sencillos que se puedan aplicar con un menor riesgo”, apunta Duarte, quien también apostilla que “esto va a depender mucho del conocimiento que se genere con este ensayo”.

Pero esta presentación no ha sido la única que ha demostrado la utilidad potencial de las unidades de cordón umbilical. Alejandro Madrigal, del Instituto Anthony Nolan, ha presentado el proyecto T-Control, que cuenta con una financiación de seis millones de euros de la Unión Europea y que pretende evaluar la función de las células T reguladoras en la prevención de la enfermedad injerto contra huésped. Madrigal ha explicado que el proyecto intentará “generar células que peleen contra tres frentes”: células infectadas por virus, células tumorales y antígenos propios que se expresan mucho en células leucémicas.

En principio, la administración de una dosis única de estas células procedentes de cordón umbilical se realizará en 13 pacientes con rechazo continuo del injerto de más de un año de Alemania e Inglaterra. De confirmarse los beneficios, la técnica podría extenderse a otras patologías autoinmunes e incluso a trasplantes de órganos sólidos.

Investigación española

Además del ensayo clínico del ICO, el equipo de José María Moraleda, presidente de la SEHH, tiene también estudios en terapia celular. En concreto, su grupo de trabajo tiene en marcha ensayos de fase I/II con células madre mesenquimales que ya han demostrado indicios de eficacia en patologías osteoarticulares (artritis, osteoporosis, facuras que no acaban de consolidar bien). “Hemos logrado confirmar su seguridad, ahora tenemos que determinar en qué patologías son eficaces o muy eficaces para compararlas con el tratamiento estándar”, señala Moraleda.

En cuanto a avances farmacológicos, Moraleda destaca sobre todo dos: el inhibidor de la tirosina quinasa ibrutinib y el inhibidor de la vía PI3K idelalisib, ambos con tasas de respuesta demás del 60 por ciento en pacientes con síndromes mieloproliferativos, sobre todo leucemia linfoide crónica y linfoma de células del manto, refractarios a otros tratamientos.