Dermatología/ Debido a que favorece la producción de vitamina D

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Estudios recientes concluyen que, tomado de forma mantenida y moderada, no es perjudicial para la piel y evita la incidencia de otros tumores viscerales
| 2011-07-08T18:05:00+02:00 h |

E. Sainz Corada

Madrid

El sol también es bueno. Éste fue el lema, hace un par de años, del congreso de la Asociación Española de Dermatología y Venereología y, aunque puede parecer un eslogan “políticamente incorrecto” si pensamos en los esfuerzos empleados en concienciar a la población sobre la necesidad de tomar medidas para evitar sus efectos nocivos, el mensaje podría ir en esta línea en los próximos años, según distintos expertos en cáncer de piel.

Estudios recientes han demostrado que tomarlo de forma constante y evitando las quemaduras no solo no es negativo para la piel si no todo lo contrario, evitando incluso el desarrollo de tumores. “La exposición solar mantenida y moderada se ha visto que tiene efecto protector. No es tan perjudicial y produce beneficios como la producción de vitamina D pero, ¿cómo se explica eso a la sociedad?”, plantea Ángel Pizarro, coordinador de la Unidad de Lesiones Pigmentadas y Melanoma del Grupo IMO. “No es tan perjudicial para la piel y, además evita otro tipo de tumores viscerales”, continúa.

El equilibrio parece ser la clave en este caso, pues el melanoma se está convirtiendo, cada vez más, en un importante problema de salud pública, ya que las tasas de incidencia han aumentado de manera considerable y su relación con las quemaduras solares es directa y está científicamente comprobada.

Además, es el tipo de cáncer cutáneo más grave que existe y, a diferencia de los cánceres de células basales o escamosas —que son los más frecuentes— el melanoma, que tiene un menor grado de incidencia que otros de tumores de piel, presenta el mayor índice de mortalidad y es el responsable del 75 por ciento de los fallecimientos por este cáncer.

Un problema directamente ligado con el consejo mayoritario de evitar exposición a la radiación solar es la carencia de vitamina D en la población. Lograr un nivel adecuado no es sencillo, bien por temor al cáncer de piel o por dietas descompensadas. Por eso, augura Pizarro, “de aquí a cinco años la mayoría de la población estará tomándola”, porque, ante esta situación de déficit “os médicos recomendamos suplementos mejor que tomar el sol”.

Un problema añadido sería las dificultades para la medición del os niveles de esta vitamina. “Es una técnica poco fiable y da problemas”, reconoce Isabel Longo, del Servicio de Dermatología del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, hasta el punto de que estudios realizados en surfistas californianos concluyeron que éstos presentaban carencias de vitamina D. Los mismo sucedió con otro trabajo realizado por el Hospital Gómez Ulla de Madrid con militares, a los que se detectó niveles bajos, algo a priori extraño en personas que acostumbran a realizar su la mayor parte de su actividad diaria al aire libre.

Grandes logros terapéuticos

De forma paralela al incremento de la prevalencia de los tumores dermatológicos en los últimos años se han producido notables avances en su tratamiento, y la investigación en este campo ha logrado incluso acaparar la máxima atención en las dos últimas ediciones del congreso de la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO).

De hecho, como confirma Emiliano Calvo, director de Investigación Clínica del Centro Integral Oncológico Clara Campal (Ciocc) de Madrid, “este año, después de 35 sin novedades terapéuticas en el abordaje del melanoma, aparecerán dos fármacos nuevos para casos con metástasis”.

Se trata de ipilimumab (Yervoy, de Bristol-Myers Squibb), aprobado en marzo por la EMA (la agencia europea del medicamento), y verumafenib (de Roche), aún no comercializado pero cuya aprobación por parte de la Agencia Americana del Medicamento (FDA) se espera para finales de año “pues además de los buenos resultados obtenidos en los ensayos, cubre una necesidad no cubierta hasta ahora”, apunta Calvo.

Por su parte la radioterapia y la braquiterapia han logrado también mejoras considerables en el tratamiento del cáncer de piel. “En el tratamiento del melanoma avanzado la Radioterapia potencia sus efectos junto a las terapias biológicas; y en los no melanoma no solo estamos logrando curar a los pacientes, sino que conseguimos menos efectos secundarios, mejores resultados estéticos y se ha probado que son terapias costeficaces”, asegura Ángel Montero, especialista en Oncología Radioterápica del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.