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redacción Hueva | viernes, 20 de abril de 2012 h |

La principal conclusión a la que llegaron los farmacéuticos y representantes del sector que participaron en Farmaonuba 2012, una cita que el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Huelva organiza bianualmente, fue la necesidad de reaccionar ante el actual escenario. Pero para ello, previamente, el colectivo se hizo la siguiente pregunta: ¿Qué farmacia queremos?

El presidente del COF onubense, Francisco Peinado, lo tiene claro. “Queremos una farmacia de servicios sanitarios en la que el medicamento sea el eje de esta farmacia, pero que hagamos más cosas”, afirmó. El ejemplo más claro es, a su juicio, el Sistema Personalizado de Dosificación (SPD). Sin embargo, Peinado defendió que dicho servicio, como tantos otros que se expusieron en la mesa redonda sobre servicios asistenciales de la farmacia comunitaria, “debe ser retribuido porque el farmacéutico adquiere una responsabilidad y le exige una dedicación elaborarlo”.

En la misma línea se manifestó el vicepresidente del COF de Guipúzcoa, Miguel Ángel Gastelurrutia, para quien “un servicio no es sostenible si no genera una rentabilidad”. En este sentido, defendió la necesidad de programas que evalúen su impacto sobre resultados clínicos, económicos y humanísticos, como el Programa Consigue hace con el seguimiento farmacoterapéutico. “Lo que ha pasado en España es que hemos desarrollado programas de una manera voluntarista”, argumentó.

Por ello, el Programa Consigue se propone demostrar que estos servicios ahorran dinero a la Administración y mejoran la calidad de vida de los pacientes para, después, negociar que parte del ahorro revierta en el farmacéutico. ¿Es una utopía en un contexto de recortes e impagos a las boticas? “Estamos preocupados por la situación económica y por los impagos que podemos tener pero eso no puede dejar de lado la evolución profesional del farmacéutico”, sostuvo Peinado, que apostó por abrir la puerta a “otras vías de retribución del farmacéutico”.

De hecho, para Gastelurrutia, la farmacia tiene solo dos alternativas: “profundizar en su mercantilización o en su papel asistencial”. A este respecto, se decantó por la segunda opción y animó a apostar por una botica más volcada al paciente que usa medicamentos y menos a la venta de estos. “Cada vez vamos a obtener menor rentabilidad del medicamento, entonces hay que buscar otras alternativas”, concluyó.