C.S. Madrid | martes, 13 de octubre de 2015 h |

Tal y como dice el refrán español: ‘El que la sigue, la consigue’. No obstante, al menos en esta ocasión, no se ha tratado únicamente de constancia y esfuerzo, sino de una carrera intensa, un currículum vítae extenso y una trayectoria ejemplar lo que ha hecho que el jefe de la Sección de Arritmias de Barnaclínic+ y del Hospital Pediátrico Sant Joan de Déu, Josep Brugada, haya sido galardonado con el premio Rey Jaime I 2015 en Medicina Clínica. Un premio que se concede a aquella persona que haya contribuido “significativamente” al avance de la medicina.

En concreto, ese avance es el síndrome Brugada, definido así por la comunidad internacional en 1998. Siete años atrás, Brugada y sus hermanos, Pedro y Ramón, describieron por primera vez esta patología, después de haber visto una serie de pacientes con características comunes. “Habían tenido una muerte súbita recuperada y presentaban unas características muy definidas, sobre todo a nivel de electrocardiograma”, explica el especialista, quien añade que, por aquel entonces, ya estudiaban temas relacionados con muerte súbita.

El primer documento lo publicaron en 1992 y, desde ese momento, vieron que se trataba de una patología familiar, hereditaria, con base genética. Ya en 1996 describieron parte de la causa genética, a través de una familia con nueve miembros afectados.

Estos hechos representaron una forma nueva de ver y entender las arritmias, la muerte súbita, con base genética, alteraciones en el electrocardiograma, etc., y todo ello “ha conformado una nueva categoría de patología que se conoce como enfermedad de los canales iónicos cardiacos porque, de hecho, la mutación que produce la enfermedad altera los canales eléctricos del corazón y es lo que, finalmente, puede provocar la arritmia”, afirma Brugada.

Lo que más destaca el experto es que este trabajo puede suponer “una puerta a una nueva forma de entender las arritmias malignas —las que provocan muerte súbita—”.

Con estos datos presentes, Brugada recuerda que, por mucho que se haya avanzado en el estudio de la base genética, queda trabajo por delante. “Somos capaces de encontrar una base genética en, aproximadamente, una tercera parte de los pacientes, pero no somos capaces de descubrir por qué se produce muerte súbita en las dos terceras partes restantes”, prosigue.

Ese es el principal reto que plantea el experto, además de intentar reconocer qué pacientes tienen más riesgo de desarrollar arritmias malignas. “Ser capaces de identificar por qué unos sí y otros no, nos tendría que permitir tratar más adecuadamente a los pacientes en función del riesgo”, agrega.

Respecto al panorama de la especialidad, Brugada comenta que la cardiología en España es “magnífica”, gracias a la “tecnología, conocimiento y gente que se ha formado estupendamente”. Sin embargo, cuando se refiere a la investigación, asegura que “España no ha sido un país investigador”. “Si somos capaces de reincorporar a todos los investigadores que se han ido del país, habremos convertido la crisis en una oportunidad”, concluye.