Neurología/ Esta evaluación se realizará en ocho centros hospitalarios españoles

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R.C. Madrid | viernes, 18 de octubre de 2013 h |

“Minimizar el tiempo y facilitar el tratamiento” son las claves para el éxito en el abordaje de un ictus, tal y como señala Jaime Gállego, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (Geecv/Sen).

De ahí la importancia de un proyecto como Quick, cuyo objetivo es evaluar el funcionamiento del ‘Código Ictus’ en todas las comunidades autónomas para detectar posibles retrasos en alguno de los aspectos de este protocolo. Tras esta primera fase de análisis, Jaime Masjuan, coordinador de la Unidad de Ictus del Hospital Ramón y Cajal y coordinador también del Proyecto Quick, explica que se procederá a intentar corregir los problemas detectados. “El tiempo es cerebro y 20 o 30 minutos pueden significar salvar o perder vidas”, asegura Masjuan.

Gracias a estas unidades, se ha conseguido cambiar la teoría de los tercios. Así, si bien antes la media era que un tercio de los pacientes fallecía, un tercio se quedaba en una silla de ruedas y otro tercio era capaz de recuperar su vida normal, los nuevos tratamientos de reperfusión y, sobre todo, las unidades de ictus, han conseguido que ese porcentaje de pacientes que recupera su vida normal aumente a dos tercios del total, quedando todavía un tercio de pacientes que fallecen.

Sin embargo, a pesar de la utilidad de estas unidades, Gállego denuncia que solo existen 46 actualmente, “el 60 por ciento de las que debería haber”. En concreto, el coordinador de Geecv/Sen destaca que “16 provincias de más de 300.000 habitantes no tienen unidades de ictus” y subraya que no hay ninguna en La Rioja y que faltan muchas en Andalucía.

Un problema muy importante teniendo en cuenta que el tiempo de actuación aquí es vital. “Desde los síntomas hasta la administración del tratamiento intravenoso, no pueden pasar más de cuatro horas y media”, explica Masjuan, que afirma que lo ideal son dos horas hasta que el paciente llega al hospital más una hora y media en las pruebas diagnósticas.

El proyecto Quick, patrocinado por Boehringer Ingelheim, se llevará a cabo en ocho hospitales españoles: el Ramón y Cajal y La Paz en Madrid, el Vall d’Hebrón y el Trías y Pujol de Barcelona, el Virgen del Rocío de Sevilla, La Fe de Valencia, el Hospital de Navarra y el Clínico Santiago en Galicia.