C.M.L. Madrid | viernes, 18 de diciembre de 2015 h |

Los retos que se plantea el nuevo secretario general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), Luis Mayero, se centran en, además de coordinar las actuaciones del Patronato de la Fundación, apoyar el plan estratégico del Instituto, que trata de poner en valor la aportación de la sanidad privada al sistema sanitario. A su juicio, las herramientas para ello pasan por la calidad, las necesidades de los pacientes, y la excelencia de los profesionales sanitarios.

Pregunta. ¿Cuál es la aportación de la sanidad privada al sistema?

R.En estos momentos de crisis económica es fudamental impulsar la calidad asistencial y utilizar todos los recursos disponibles. El sistema sanitario privado cuenta con 7,3 millones de asegurados, lo que contribuye de manera significativa a la descarga y el ahorro en el sistema público. Mejora la accesibilidad de la población a la asistencia sanitaria a través de la ampliación de la red de centros de atención sanitaria, genera la cobertura geográfica, una diversificación de la asistencia y mayor flexibilidad. Por otro lado, colabora con el sistema público de salud a través de conciertos, concesiones y del modelo de mutualismo administrativo. Además es un motor de empleo evidente puesto que en él trabajan 236.567 profesionales. En 2014 se han creado 6.000 puestos de trabajo, lo que supone un incremento del 3 por ciento sobre los últimos datos disponibles.

P. ¿Cómo debería ser la relación entre la sanidad pública y la privada?

R. La sanidad privada es un aliado fundamental y necesario de la sanidad pública por todo lo expuesto; tengamos en cuenta que en nuestro país el sistema sanitario es único con dos agentes de provisión y aseguramiento: uno público y otro privado que han de interactuar y encontrar sinergias que fomenten la eficiencia y la efectividad en beneficio del paciente. Todos debemos trabajar para disponer de un SNS que pueda presumir de sus características fundacionales.

P. En enero se pone en marcha el piloto para fomentar la interoperabilidad…

R. Efectivamente, acabamos de presentar el informe que recoge el ‘state of the art’ de este aspecto clave en nuestro país y fuera de él, además de dibujar un marco en el que la interoperabilidad pueda desarrollarse eliminando barreras y generando entornos de confianza donde se implante. Todo ello con la finalidad de establecer una serie de recomendaciones que permitan definir un modelo común que favorezca la integración de los diferentes actores.

P. ¿Qué nuevas fórmulas de colaboración se podrían fomentar entre la sanidad pública y privada?

R. Primero recalcar que aproximadamente el 85 por ciento de los funcionarios adscritos al modelo de mutualismo administrativo eligen voluntariamente, año tras año, la sanidad privada. En relación con nuevas fórmulas ya apuntamos algunas en el estudio Delphi sobre el futuro de la sanidad en España, entre ellas indudablemente la ampliación del modelo de mutualismo a otros colectivos de funcionarios de ámbito autonómico y local y a todas las que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Otro ámbito evidente está relacionado con la sanidad transfronteriza en la que la sanidad de titularidad privada cumple un papel fundamental y puede ser un eje vertebrador e impulsor de la marca España en salud. Otra posibilidad está relacionada con la investigación y la innovación vanguardista que posee la sanidad privada en el ámbito del diagnóstico y la terapéutica. La docencia es otro entorno de colaboración indudable, y por último. y no por ello menos importante el entorno sociosanitario en el que el sector privado cumple un papel fundamental e indispensable.

P. Algunos partidos políticos proponen la desaparición de las mutualidades de funcionarios, ¿qué consecuencias podría tener esta medida?

R. El modelo de mutualidades es fundamental para el equilibrio del SNS, puesto que si los mutualistas pasasen al sistema público posiblemente se produciría un colapso del sistema general; también aumentarían las listas de espera y los costes para el Gobierno serían mucho más altos, debido a que habría que añadir los costes de las personas que estaban cubiertas por la cobertura privada. Además, pondría en riesgo la viabilidad de un importante número de hospitales y clínicas privadas, lo que afectaría a más de 45.000 profesionales. Asimismo, se acrecentaría el problema de sostenibilidad del sistema público y se rompería el equilibrio entre el sistema público y privado para atender las necesidades de los usuarios en multitud de provincias y municipios donde los funcionarios soportan la sanidad privada.

P. Teniendo en cuenta la proximidad de las elecciones generales, ¿qué le pediría al nuevo ministro?

R. Lo más importante, que como ministro de todo el sistema sanitario de nuestro país, sea de la titularidad que sea, que procure y promueva un pacto por la sanidad y por la innovación del que formemos parte todos los agentes implicados en la cadena de valor. Sumar los esfuerzos de todos es bueno para la sanidad, especialmente para los profesionales y los pacientes.