EP Madrid | martes, 08 de marzo de 2016 h |

Investigadores del Instituto de Cáncer de Duke, en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, y otros importantes centros de cáncer han encontrado que el órgano donde se propaga el cáncer de próstata tiene un impacto directo sobre la supervivencia.

Los pacientes con metástasis en nódulos linfáticos tienen la supervivencia global más larga, mientras que aquellos con enfermedad hepática registran la peor tasa, con la expansión a pulmón y hueso en la parte media de las tasas de supervivencia.

“Estudios más pequeños habían dado a médicos y pacientes indicios de que el sitio de la metástasis en el cáncer de próstata afecta a la supervivencia, pero las tasas de prevalencia en órganos eran pequeñas, por lo que era difícil proporcionar una buena orientación”, explica Susan Halabi, profesora de Bioestadística en Duke y autora principal del estudio, publicado en la edición digital de este lunes de Journal of Clinical Oncology.

“Con el gran número hemos analizado en nuestro estudio, hemos sido capaces de comparar todos estos sitios diferentes y proporcionar información que podría ser útil para transmitir el pronóstico de los pacientes –apunta Halabi–. Esta información también podría emplearse para ayudar a guiar el enfoque de tratamiento utilizando la terapia hormonal o la quimioterapia”.

Halabi y colegas de los principales centros de investigación del cáncer estadounidenses e internacionales sacaron los datos de nueve grandes ensayos clínicos de fase III para analizar los resultados de 8.736 hombres con cáncer de próstata metastásico. Los pacientes habían sido sometidos a todos los tratamientos estándar con el medicamento de quimioterapia docetaxel.

El lugar de metástasis se clasificó en cuatro grupos: pulmón, hígado (sin pulmón), ganglios linfáticos solamente, hueso con o sin ganglios linfáticos y sin otras metástasis de órganos. La mayoría de los pacientes, casi el 73 por ciento, presentaba metástasis en los huesos y su media de supervivencia global fue de poco más de 21 meses.

Los hombres con dispersión de células cancerígenas a los nódulos linfáticos eran el subconjunto más pequeño —6,4 por ciento— pero tenía la mediana de supervivencia más larga, en unos 32 meses. Los hombres con metástasis hepáticas representaron el 8,6 por ciento de los pacientes y tenían la peor supervivencia media, de casi 14 meses, mientras aquellos con metástasis pulmonares registraban una mediana de supervivencia de 19 meses y eran el 9,1 por ciento de la población de estudio.