Investigación

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redacción Madrid | viernes, 21 de junio de 2013 h |

El Instituto de Investigación Biomédica (IRB) de Barcelona ha conseguido reproducir en el laboratorio y certificar la estructura de la baringolina, una molécula extraída de un microorganismo marino que, incluso en concentraciones muy bajas, demuestra una actividad antiótica prometedora. Gracias a ello, ahora será más fácil conocer el mecanismo de actuación de esta molécula, así como desarrollar derivados que la conviertan en un fármaco en unos años.

Una tarea nada fácil ya que, como explica Xavier Just-Baringo, doctorando del IRB, “es una sustancia con 128 posibles estructuras configuracionales y solo una es exacta a la natural”. Ahora, una vez conseguida la síntesis de baringolina, este equipo de investigadores ensayarán los análogos de esta molécula en cuatro cepas de bacterias gram positivo en las que baringolina ha demostrado actividad.

El principal problema es que los tiopéptidos, la familia de antibacterianos a la que pertenece baringolina, son poco solubles. “Con los análogos buscamos mejorar este aspecto e identificar las partes de la molécula válidas como antibiótico para diseñar otros de menor tamaño molecular y más activos”, explica Mercedes Álvarez, del IRB.