José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 23 de enero de 2015 h |

Personalizar al máximo los tratamientos es uno de los grandes retos en el campo del cáncer. Para ello, los expertos necesitan disponer de modelos que reproduzcan con la máxima similitud la enfermedad de los pacientes. En este sentido, científicos del Instituto Catalán de Oncología y del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (ICO-IDIBELL) emplean modelos ortotópicos de ratón, logrados mediante la implantación de tumores humanos en el órgano correspondiente del roedor. De este modo, explica Alberto Villanueva, biólogo del ICO-IDIBELL, pueden “seguir en paralelo en los ratones la evolución natural de la enfermedad y experimentar el mismo tratamiento que en el paciente y otros diferentes de una manera mucho más fiable que una placa de laboratorio”.

En el ICO ya han empleado esta técnica con prácticamente 300 pacientes en tumores de colon, ovario, endometrio, sarcomas, cabeza, cuello, pediátrico y hematológicos. Y están empezando a hacerlo en cáncer de pulmón. Villanueva señala que “ha sido un reto lograr que los tumores humanos de pulmón crezcan en los ratones”. Como explica este experto, la cirugía para implantar tumores pulmonares es especialmente compleja. Gracias a la colaboración del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, lograron “mejorar la técnica y reducir la mortalidad de los roedores”. Villanueva señala que han conseguido “implantar los tumores en el parénquima pulmonar de los ratones”. Precisamente, el desarrollo de esta técnica en cáncer de pulmón se publicó en septiembre en la revista Cancer Research. Además, como indica Ernest Nadal, del Servicio de Oncología Médica del ICO, “el estudio de estos tumores es difícil porque tienen muchas mutaciones y vías alteradas”. El ICO espera obtener los primeros resultados en cáncer de pulmón con estos ratones en uno o dos años.

Hay que tener en cuenta que no todos los tumores (ya sean de pulmón u otro tipo de cáncer) implantados crecen. “El objetivo es que al menos el 70 por ciento de ellos se desarrollen”, añade Villanueva. En el ICO también están estudiando qué cantidad mínima de tumor pulmonar es necesaria utilizar para lograr que sea viable en los ratones. Además, el tiempo mínimo para que un tumor de cualquier tipo crezca es de no menos de seis meses. Por eso, la información que se obtiene de los modelos es útil en caso de recaída, “porque si se opera a un paciente no se puede esperar tanto tiempo para tomar una decisión sobre su tratamiento”, apunta Villanueva.

Aunque hay otros centros que utilizan este tipo de ratones, lo más habitual sigue siendo implantar los tumores humanos bajo la piel de roedores inmunodeprimidos. La gran ventaja de la utilización de los modelos ortotópicos es, como señala Ernest Nadal, que “permite estudiar por qué algunos pacientes adquieren resistencia al tratamiento”. En el caso de que el paciente sufra una recaída, la información que se obtenga de los ratones correspondientes ayudará a tomar la decisión sobre la terapia que puede resultar más eficaz. De todos modos, remarca Ernest Nadal, estos modelos todavía tienen “un carácter experimental”.