Gaceta Médica Madrid | viernes, 11 de septiembre de 2015 h |

El Hospital Universitario Príncipe de Asturias (HUPA) de Alcalá de Henares, en Madrid, ha logrado reducir en más de un 70 por ciento el número de infecciones de prótesis articulares provocadas por la bacteria estafilococo dorado desde el año 2011 hasta ahora (ver gráfico), con el consiguiente ahorro en gasto sanitario.

Para lograr estas cifras, la Sección de Asistencia Compartida e Interconsultas de Medicina Interna empezó a aplicar en enero de ese año, en colaboración con el Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología, un programa de detección y tratamiento de la colonización por esta bacteria.

Una idea que surgió tras comprobar que la complicación más grave tras la colocación de una prótesis de cadera o rodilla es precisamente que se infecte. “Aunque es poco frecuente —entre el 2 y el 4 por ciento de todas las prótesis implantadas, unas 400 al año aproximadamente—, su aparición provoca muchos problemas al paciente y un alto gasto sanitario”, señala Eduardo Montero, responsable de la Sección de Medicina Interna de este hospital.

De todas estas infecciones, casi la mitad (un 45 por ciento) de ellas son debidas a estas bacterias, que se encuentran en las fosas nasales y en la piel de hasta una cuarta parte de la población general. En caso de contraer una infección, el paciente tiene que volver a ingresar en el hospital e incluso, en uno de cada tres casos, es necesario retirar las prótesis ya colocadas. De media, estos pacientes tienen que recibir antibióticos durante unos 150 días.

Una complicación que supone, por cada paciente, un coste extra de entre “50.000 y 100.000 euros”, destaca Montero, quien enfatiza por ello los indudables beneficios tanto para los pacientes como para el sistema sanitario de “cualquier medida que prevenga estas infecciones”. En el HUPA, gracias a la implantación de este programa de detección, el coste anual en materiales y fármacos es inferior a los 2.500 euros.

Reducción de bacteriemias por CCIP

En este mismo hospital, pero en el Servicio de Hematología, se ha logrado reducir también —en hasta seis veces— la tasa de bacteriemias por catéter central de inserción periférica (CCIP), en comparación con otros centros, tal y como se recogía hace unos meses en la revista Supportive Care. En esta ocasión, la clave radica en la formación de un equipo multidisciplinar que ha permitido optimizar el uso de los CCIP.