Rocío chiva Madrid | viernes, 27 de junio de 2014 h |

El doble bloqueo con trastuzumab y lapanitib en cáncer de mama es efectivo solo en aquellas pacientes pertenecientes al subtipo molecular específico de sobreexpresión de HER2, pero no en aquellos otros subtipos como el luminal —incluso aunque también sobreexpresen HER2—, según un estudio presentado por la Universidad de Carolina del Norte en el último Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), celebrado en Chicago, y que Charles Perou, experto en genética y patología de esta universidad y uno de los firmantes del estudio, presentó en la 7º Revisión Anual Geicam de Avances en Cáncer de Mama (Ragma14).

Unos resultados que, como explicó Perou, significan que “solo un 30 por ciento de todas estos pacientes se beneficiarán de la combinación de estos dos fármacos”, mientras que al 70 por ciento restante debería administrársele solo trastuzumab. En cuanto a los estudios de neoadyuvancia, este investigador reveló que la tasa de respuesta patológica completa (PCR) llegaba hasta el 70 por ciento, frente al 30 o 40 por ciento de respuesta existente en otros subgrupos.

Además, Perou también incidió en el cáncer de mama de tipo basal o triple negativo, para el que actualmente el único tratamiento “efectivo” es la quimioterapia, terapia frente a la que no todos los pacientes responden de forma satisfactoria. En este subtipo, este grupo de investigación tiene en marcha estudios epidemiológicos que podrían tener implicaciones futuras en los programas de cribado, ya que el triple negativo es “un tumor de intervalo, que aparece entre visitas, y de crecimiento rápido” cuya frecuencia, según sus investigaciones, parece ser mayor en mujeres de raza afroamericana.

Y es que, cada vez más, se constata que ”el cáncer no es una enfermedad aislada, sino una constelación de ellas”, tal como apuntó Carlos Caldas, del Experimental Cancer Medicine Centre de Cambridge. Prueba de ello es, por ejemplo, el hecho de que el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) lleve ya entre 5 y 7 años realizando estudios teniendo en cuenta las subcategorías existentes en cáncer de mama. Caldas señaló además la importancia de realizar biopsias frecuentes en pacientes con cáncer de mama metastásico con el objetivo de “ver cómo va avanzando la enfermedad”. Por último, tanto Caldas como Perou finalizaron sus intervenciones pidiendo a los profesionales la inclusión de más mujeres en ensayos clínicos (en Geicam, hay unas 44.000 actualmente) e incluso, en el caso de Perou, pidiendo ayuda en forma de fondos públicos a la administración central, en su opinión “la clave” para que esta investigación en cáncer de mama siga ofreciendo nuevos avances.

¿Son efectivas las mamografías?

Ante la controversia suscitada por los conclusiones de un estudio canadiense, que ponían en duda la eficacia de las mamografías en la reducción de la mortalidad por cáncer de mama, Nieves Ascunce, coordinadora del programa de cribado en esta patología en Navarra —el primero que se puso en marcha en nuestro país, en 1989— defendió la existencia de numerosos trabajos que demuestran, por el contrario, la eficacia de estas técnicas. En concreto, Ascunce apuntó a porcentajes de reducción de la mortalidad de entre el 30 y el 40 por ciento en mujeres de entre 50 y 69 años.

En mujeres menores de 50 años, Ascunce sí reconoce que no está tan claro si las mamografías tienen “un beneficio suficiente como para compensar los posibles efectos adversos”. De ahí que en estos grupos de edad sea necesaria una atención más individualizada en función del riesgo familiar o de la presencia de patología benigna que requiera un seguimiento especial.

Sobre este tema, Josefa Madrid, representante de Fecma, pidió a los investigadores “no gastar tanto tiempo y energías en criticar la mamografía como instrumento de diagnóstico precoz” y más tiempo, energías y presupuestos en la investigación en biología y farmacología.