LucÍa Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 25 de julio de 2014 h |

Y queríamos perdérnoslo. Como si de una contrarreloj se tratara, el Gobierno ha decidido meter la quinta marcha antes del parón y el éxodo del mes de agosto.

Más de una década después de que se planteara su desarrollo normativo en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias de 2003, tanto el Real Decreto de Troncalidad como el que desarrolla el Registro de Profesionales han pasado por el Consejo de Ministros como primer paso para que se materialicen como herramientas reales dentro del Sistema Nacional de Salud.

Sin embargo, el camino no se prevé de rosas, y lo más difícil está por llegar, especialmente en el caso de la troncalidad, donde las entidades profesionales contrarias a la medida crecen como la espuma y ya hay amenazas de acudir a la vía judicial, lo que podría retrasar su ya de por sí difícil implantación.

Mientras, en lo que al registro de profesionales respecta, la fecha marcada por la cartera de Ana Mato emana optimismo. De hecho, se han acortado los plazos inicialmente planteados para situar la fecha de su puesta en marcha durante este mismo año. Las previsiones son que se contará con la información de cerca de un millón de profesionales sanitarios a partir de las bases de datos de la administración central y autonómicas, así como colegios, centros sanitarios privados y entidades de seguros, que tendrán la obligación de facilitar el trabajo. Veremos si el escollo que esgrimía el ministerio para su puesta en marcha, que no era otro que la oposición de las CC.AA. a compartir estos datos, se ha resuelto y algo que parecía tan evidente y obvio y que llevan tanto tiempo reclamando los profesionales sanitarios puede por fin materializarse y realizar así una valoración realista de los recursos humanos que necesita el sistema sanitario para funcionar adecuadamente.

Esperemos que una vez que se cuente con las cifras, éstas pesen más que otros intereses corporativos o económicos y que por fin las plazas de las facultades y el número de residentes sean, ni más ni menos, los adecuados.