Lucía Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 27 de noviembre de 2015 h |

La política española está cambiando, quizás no en los modos pero sí en las formas. Las elecciones del 20D han hecho que los candidatos a la presidencia del Gobierno se paseen por los medios mostrando su lado más aventurero, sus fotos familiares o incluso pegando collejas a su vástago. Como si del halloween o el black friday se tratara, nuestros políticos han adoptado el politainment al más puro estilo norteamericano. En estos formatos, que funcionan a la perfección en el un gran público cansado de aburridos debates electorales, se pretende humanizar y hacer más cercano al presidenciable y también se desvía la atención, siendo muy difícil hablar de un programa electoral mientras se juega al ping pong o se comenta un partido de fútbol en un entorno audiovisual.

Esta semana se da el pistoletazo de salida a la campaña y la sanidad, a pesar de estar en las primeras posiciones en preocupación de los españoles en las encuestas del CIS, no será un elemento decisorio. Los analistas políticos inciden en que los partidos, conscientes de que este área puede quitar votos más que darlos, prefieren no profundizar y eso a pesar de que tanto PSOE, como Ciudadanos y Podemos van a utilizar el RD 16/2012 como arsenal contra los populares. Sin embargo, en el imaginario colectivo el debate sanitario se reduce a posibles copagos y privatizaciones, sin mucha posibilidad de participación, y por ello los mensajes se adaptan a estas cuestiones obviando ahondar en un debate con tantas aristas como es la sostenibilidad del SNS. Si a esto se suma el debate sobre la independencia de Cataluña y que el terrorismo islamista ha hecho su cruenta aparición en la actualidad, lo más probable es que pocos votantes que no estén relacionados con el sector salud puedan mencionar alguna de las propuestas que se han presentado en esta materia.

Mientras, tanto médicos como enfermeros intentan que la sanidad irrumpa en la campaña, eso sí, con un éxito reducido según los analistas, ya que si bien la idea es del colectivo, el voto, finalmente, es individual.