LucÍa Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 10 de enero de 2014 h |

Para los que llevan mucho tiempo en esto de la sanidad —han visto e incluso conocido a todos los ministros de la democracia que han “residido” en el Paseo del Prado y vivieron las transferencias sanitarias—, la crisis económica, más allá de su lógico e indeseable impacto negativo, constituía una oportunidad para cambiar algo dentro del Sistema Nacional de Salud, para acometer la necesaria y ansiada reforma estructural sobre la que se han escrito ríos de tinta.

Sin embargo, el tiempo pasa, se adoptan medidas unilaterales y poco meditadas en la mayoría de los casos y la esperanza se esfuma. Ahora o nunca, no hay mejor oportunidad que la presente para reanalizar todo lo que se hace en sistema público de salud.

“Nadie se atreve a lidiar el toro de la Sanidad”. Esta frase que dijo en su momento Fernando Abril Martorell está aún de rabiosa actualidad. También lo están las ineficiencias que el informe al que le dio nombre reflejaba hace 23 años. No hay visión global del servicio, los mecanismos de información, evaluación y análisis brillan por su ausencia y la potenciación de las funciones del Consejo Interterritorial siguen sin llegar. Pero sobre todo, sigue habiendo una orientación del sistema alejada del empleo óptimo de los recursos humanos, que se ampara en un marco laboral obsoleto con unos incentivos perversos, incapaces de motivar a los profesionales, y por ende, la eficiencia.

En estos años los cambios que se han producido han sido más bien cosméticos y parciales. Maquillaje que han aplicado las administraciones para tapar los huecos que iban surgiendo, unos huecos que se han convertido en grandes coladores con la precaria situación económica por los que amenazaba con irse la sostenilidad de las cuentas sanitarias. Atropelladamente y sin orden ni concierto se han utilizado herramientas cortoplacistas sin tener en cuenta las consecuencias que se pueden desencadenar en el futuro. Hoy ya hay un sistema menos equitativo que pide a gritos que regrese el espíritu del ‘Informe Abril’.