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LucÍa Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 10 de octubre de 2014 h |

Transparencia, evaluación, compromiso y responsabilidad. Estos fueron los conceptos que sonaron repetidamente en la II Jornada de Pacientes de la AGP. De nuevo su presidente, Alejandro Toledo, planteó a los agentes sociales la necesidad de un pacto para debatir, de manera realista y sin paños calientes, sobre el futuro de nuestro sistema sanitario. Una propuesta que no es la primera vez que el presidente de la Alianza General de Pacientes lanza y que, sin embargo, aún no ha tenido una respuesta clara de los principales colectivos implicados (médicos, enfermeros y farmacéuticos).

Hoy en día. todos quieren sentar a su mesa a un paciente, pero no puede ser únicamente para hacer la foto, debe llevar un compromiso asociado, que debe traducirse en hechos que demuestren que de verdad se le considera un interlocutor válido dentro del sistema.

La fórmula: transparencia y comunicación. Dos conceptos, por cierto, muy en boga estos últimos días a raíz de la crisis del ébola. El ruido que se ha generado en los medios y en la sociedad —azuzado por las “perlas” que ha ido soltando el consejero de Sanidad madrileño— apenas deja entrever el trasfondo de la cuestión, que no es otro que la dejadez de la que han hecho gala los países occidentales ante la epidemia. No es el momento de buscar culpables ni de debatir sobre si la decisión política de traer a los pacientes para que se trataran en España sin saber a ciencia cierta si estábamos preparados para hacer frente a un virus como éste fue la más adecuada, y mucho menos hay que demonizar a una profesional que ha puesto en peligro de su vida por cuidar la de otra persona. Es el momento de centrar todos los esfuerzos en salvar a esta persona y en evitar que el brote se extienda. Partiendo de esa base, más temprano que tarde habrá que depurar responsabilidades. La vigilancia de un protocolo cuyo cumplimiento puede evitar muertes no es un tema baladí, que pueda dejarse al albur del error humano. De todas las crisis se aprende y de ésta ya nos llevamos aquello de: “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces”.