LucÍa Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 07 de marzo de 2014 h |

El pronóstico de la investigación en nuestro país comienza a ser de gravedad. Lo ganado entre los años 1998 y 2008, período en el que se triplicó el gasto total en I+D+i y se acortaron distancias con los países de nuestro entorno, se ha visto totalmente lastrado por los cinco años que se acumulan ya de recortes.

El problema no es, como se alude en muchas ocasiones para justificar que no es tan rentable invertir en esta partida, que no se generen en España publicaciones de calidad o que el conocimiento no se transforme en innovación empresarial. De hecho, en la década dorada antes mencionada, tanto la producción científica como el número de artículos publicados y el número de patentes reaccionaron a la inyección de dinero duplicándose. Y es que no hay que dejar de lado a la hora de analizar los datos el punto de partida de nuestro país —por debajo claramente de nuestros vecinos europeos— ni los recursos con los que contamos en cuanto a financiación y personal.

Todo ello se ejemplifica claramente en la situación del CSIC. Aunque la tabla de salvación ha llegado por parte del Ministerio de Economía, el daño está hecho y se prevé una reducción del número de publicaciones. Así, no se renovará la plantilla suficiente para solucionar el problema de pérdida y envejecimiento del personal ni tampoco parece que se vaya hacia un cambio de estructura que garantice mayor flexibilidad.

La ciencia no debería estar a expensas del poder político. Es necesario que los centros cuenten con planes estratégicos de viabilidad y que busquen oportunidades de financiación. En todo ello debería también implicarse la sociedad.

En esta línea, ya que España no cuenta con una ley de mecenazgo, quizás no debería dejarse de lado la posibilidad de fomentar iniciativas como crowdfunding, que buscan financiación colectiva a través de plataformas. Sin embargo, parece que la reciente regulación que ha establecido el Gobierno al respecto, aunque necesaria, corta en cierto modo las alas a estos proyectos con limitaciones innecesarias y poco lógicas.