LucÍa Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 25 de abril de 2014 h |

La puesta en marcha de los informes de posicionamiento terapéutico (IPT) trajeron consigo la esperanza de que se pudieran poner unas bases comunes para la inclusión de determinados medicamentos dentro del Sistema Nacional de Salud, acelerando así la incorporación de las innovaciones terapéuticas que realmente aportan un coste-beneficio claro y en los pacientes en los que realmente son efectivos.

A partir de aquí, las cosas se han ido construyendo sobre la marcha y aún quedan muchos claro oscuros que resolver. Para empezar, es imprescindible que las sociedades científicas participen activamente en su elaboración, no sólo en la parte de las alegaciones, y que, a poder ser, se les informe antes de que les llegue la notificación en la que les solicita los informes preliminares. Los profesionales esperan que los IPT contribuyan a marcar el camino para conseguir la equidad dentro del sistema. Es del todo lógico que desde la Sociedad Española de Oncología Médica se pida que los documentos mezclen seguridad y eficacia con coste-efectividad.

Los IPT deberían conseguir acabar con las revaluaciones que tanto gustan a algunas comunidades autónomas y reducir así los periodos de acceso a los medicamentos pero para ello deben contar con una evaluación realista, acorde con los presupuestos, o se quedarán en agua de borrajas.

Y en todo este entramado de retrasos entre aprobaciones y precios, País Vasco ha decidido ser el primero en innovar y ponerle el cascabel al gato. El hecho de que vaya a incorporar novedades terapéuticas antes de que el ministerio establezca precio y financiación —aunque sea sólo por el momento en los fármacos oncológicos y con un ratio de coste-efectividad incremental delimitado— hace entrever una situación que hay que solucionar y a la que Sanidad no debería hacer oídos sordos. De nuevo, la falta de un planteamiento claro, como país, de qué se quiere financiar en la sanidad pública provoca situaciones que impiden que los tratamientos lleguen a todos los pacientes por igual y que los médicos tengan que dar la cara ante ello.