Lucía Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 18 de diciembre de 2015 h |

Queridos Reyes Magos, Son muchos los desafíos que tiene por delante nuestro apreciado Sistema Nacional de Salud, así que, como de ilusión también se vive, vamos a poner nuestro granito de arena y pedir algunos “regalos”, para que no se diga.

Estaría bien que, aprovechando que las elecciones se celebran este año en plenas fiestas, el espíritu navideño actuara e, independientemente de los pactos que sean necesarios para gobernar, las rencillas políticas se dejen a un lado cuando esté en juego la salud de la población. Quizás es mucho pedir —hasta para sus Majestades— un pacto por la sanidad, visto lo visto en la campaña electoral, pero un poco de cordura y cordialidad serviría para posibilitar acuerdos y consensos que se centren más en los ciudadanos y menos en las rencillas políticas. A esto se suma otro deseo, que aquello de que los pacientes son el centro del SNS que tanto se predica, se haga, pero con el ejemplo y así, se mantenga una prestación sanitaria de calidad, sin trabas en el acceso a los tratamientos y con equidad se viva donde se viva.

De paso también vendría bien un ministrable con peso político, sin fantasmas del pasado, presente o futuro, que tenga manga ancha para darle relevancia a un ministerio de Sanidad cada vez con menos competencias y que, si no tiene experiencia en la materia, al menos elija un equipo dispuesto a dialogar que sí cuente con ese bagaje. Por otro lado, —por pedir que no sea— no estaría de más que el espíritu constructivo también inunde el consejo interterritorial, de manera que, ahora que ya han pasado las generales se deje de pensar en clave electoral y se trabaje por, para y con los pacientes.

Siguiendo con los deseos de paz, también pedir que los profesionales sanitarios la encuentren y que la precariedad laboral se reduzca, las rencillas entre médicos y enfermeros por la prescripción se disipen con un real decreto negociado de verdad por ambas partes y que se solucionen los impagos que asolan a las farmacias.

Ahí es nada… ¡Felices fiestas!