Lucía Barrera, Directora de
Gaceta Médica
| viernes, 25 de septiembre de 2015 h |

Es cierto que algunas comparaciones son odiosas pero otras muchas pueden resultar muy constructivas. Lo sabe muy bien el mundo de la empresa privada, donde el benchmarking está a la orden del día. No hay que recordar que a nuestro Sistema Nacional de Salud le cuesta hablar de resultados, no sólo por falta de datos y de su análisis, que también, sino porque el recelo con el que se guardan hacen que su comunicación se reduzca a áreas concretas donde las administraciones pueden sacar músculo o bien porque son de obligado cumplimiento. Son muchos los jefes de servicio a los que les gustaría conocer los datos de centros homólogos para poner los suyos en perspectiva, pero esto es difícil incluso entre los hospitales de una misma región.

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) se lo está poniendo fácil a administraciones y profesionales en la lucha que ha abanderado por la calidad de la atención. Aunque no sin cierta polémica, cada año la sociedad saca a la luz los datos del estudio Recalcar, que ofrecen un informe de situación de la asistencia cardiológica en España y dan a los servicios la posibilidad de conocer sus resultados en comparación con centros de su misma categoría. En este sentido, la sociedad ha dado un paso más con Incardio, estableciendo unos indicadores por debajo de los cuales no debería darse atención a los pacientes. Así, cada hospital puede ver sus luces y sus sombras y actuar en consecuencia. El siguiente paso sería, por tanto, que los gestores establecieran un proceso de acreditación continua que aseguraría la calidad y reduciría las inequidades en la atención que existen en la actualidad en función del código postal.

El día en que se conozcan y se hagan públicos los resultados en salud de los hospitales públicos y los privados de todas las comunidades autónomas se habrá avanzado de verdad en el camino de poner al paciente como verdadero centro del sistema. Mientras tanto, iniciativas pioneras como esta de la SEC sirven de ejemplo para ir marcando la ruta por donde deberían transcurrir profesionales, gestores y administración.