LUCÍA BARRERA,
Directora de Gaceta Médica
| viernes, 03 de enero de 2014 h |

En este primer número del año, además de los buenos deseos para el que entra, toca hacer balance del que nos ha dejado, un año que ha dado más de arena que de cal y al que muchos gustosos le han dado carpetazo tras las uvas. Si empezamos por lo positivo, 2013 será recordado como el año en el que los profesionales sanitarios dieron una lección de responsabilidad llegando a un pacto con el Gobierno, cuando más arreciaba la crisis, para intentar mantener a flote el zozobrante Sistema Nacional de Salud. Todo un ejemplo que debería cundir entre la clase política, que lejos de acercar posturas para sacar a la sanidad de la lucha partidista, está cada vez más polarizada. El deseo para 2014 es que ese esfuerzo que han hecho los profesionales no se quede en agua de borrajas y que este inicio de diálogo se materialice en los acuerdos rubricados.

En materia de recursos humanos 2013 ha sido el año de la confirmación de lo que era un secreto a voces. Según un informe de CC.OO., entre los segundos trimestres de 2011 y 2013 se han destruido casi 53.000 empleos en el sector sanitario entre temporales e indefinidos, lo que supone un nueve por ciento del total. Los médicos han perdido desde que comenzó la crisis, de acuerdo con los cálculos de CESM, un 25 por ciento de su nivel adquisitivo y el paro en la profesión empieza a afianzarse cada mes, lo que hace volver la vista a la situación que se produjo en los ochenta. Y es que el incremento de las facultades de Medicina, sin orden ni concierto a falta del registro de profesionales, y la congelación de las contrataciones públicas no presenta un panorama alentador para los residentes, que además, con la reducción de las guardias, podrían no llegar tan siquiera a ser mileuristas. Los enfermeros tampoco se escapan de esta situación, y de seguir así, los cálculos de Satse sitúan la tasa de paro de la profesión en el 30 por ciento en 4 años.

Con todo lo malo, 2013 ha dejado un atisbo de esperanza. Las partidas presupuestarias dedicadas a sanidad de las comunidades autónomas para este año dejan ver tímidos brotes verdes. Si ha pasado lo peor de la crisis está por ver, lo que si ha pasado por el SNS han sido 12 meses poco fructíferos.