GM Madrid | viernes, 08 de enero de 2016 h |

La mitad de los pacientes renales que inician diálisis y han sido informados eligen diálisis peritoneal domiciliaria y una proporción aún mayor opta por el trasplante de vivo anticipado, según una iniciativa publicada en Plos One.

Estos datos demuestran que “los pacientes suficiente y correctamente informados optan por la diálisis peritoneal domiciliaria en una proporción muy superior a la media nacional actual, que es solo del 16,5 por ciento”, afirma José Carlos Rodríguez, del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín y participante en el estudio.

En esta experiencia, se dividieron a los pacientes en dos grupos, según pasaran o no por un proceso educativo estructurado con materiales específicamente desarrollados para facilitar su participación en la elección del tipo de tratamiento (trasplante, diálisis peritoneal domiciliaria, hemodiálisis en sala, hemodiálisis domiciliaria o tratamiento conservador). Tras haber pasado por el proceso educativo, la mayoría de los pacientes se ratifica en la opción elegida cuando inicia el tratamiento definitivo.

Educación e información

Esto hace pensar que la educación facilita la toma de decisión y la hace más firme, aun cuando el paciente precisa comenzar el tratamiento de forma no programada o urgente.

Así, otra de las conclusiones que se derivan es que es necesario que los pacientes reciban información y puedan elegir el tratamiento con tiempo suficiente para programar su entrada en diálisis aunque, si no fuera posible, es importante asegurarse de que los que empiezan de forma no programada también pasan por el proceso educativo, reciben información adecuada de todas las alternativas terapéuticas y sus repercusiones y pueden elegir la modalidad de tratamiento definitiva.

Además, dada la enorme carga presupuestaria que el tratamiento sustitutivo renal supone para el sistema sanitario y a que el trasplante y la diálisis peritoneal consumen menos recursos, la puesta en marcha de este tipo de procesos educativos no solo beneficia a los pacientes por los excelentes resultados en salud, sino porque contribuye también a una mayor sostenibilidad del sistema sanitario.

El tratamiento sustitutivo renal tiene un gran impacto en la vida de pacientes y personas cercanas, tanto en cuanto a su calidad, como en la forma en la que desean vivirla, y puede llegar a provocar alteraciones en los aspectos laborales, familiares, sociales y personales.

Por esta razón, es importante que los pacientes participen activamente en la elección de tratamiento, conociendo las repercusiones que cada modalidad tendrá sobre su situación personal, laboral, sus preferencias y, finalmente, en su calidad de vida.