C. S. Madrid | viernes, 04 de septiembre de 2015 h |

No son pocos los expertos que advierten de que en España no existe estabilidad en el proceso de investigación y aseguran que, últimamente, la situación ha empeorado. Ante este panorama, muchas veces no quedan más opciones que recurrir al crowdfunding para obtener fondos y así continuar con sus proyectos de investigación y “poder salir adelante”, como dice Alberto García, laboratorio de Enfermedades Mitocondriales y Neuromusculares del Hospital Universitario 12 de Octubre.

En esta ocasión, el proyecto en cuestión —coordinado por el especialista— se llama ‘ELA: buscando un método diagnóstico temprano’. El objetivo prioritario es intentar encontrar biomarcadores en escleroris lateral amiotrófica (ELA) frente a demencia frontotemporal (DFT) y poder estudiarlos en el laboratorio, explica García.

“Se trata de poder definir la enfermedad, previamente a la aparición de los síntomas más serios”, dice, al tiempo que agrega que de esta manera se “acortaría el proceso diagnóstico”.

Por otro lado, también se podría hacer hacer un seguimiento de la sintomatología de cada paciente. “A pesar de que es una enfermedad más o menos homogénea desde el punto de vista clínico, cada paciente es un mundo y la duración de cada segmento de la enfermedad es distinta en cada persona; por lo que los biomarcadores pueden ayudarnos a averiguar cuál va a ser el siguiente paso y cómo va a evolucionar ese paciente”, subraya el especialista, quien hace hincapié en que también puede ser de utilidad a la hora de llevar a cabo ensayos clínicos.

La ELA es una enfermedad rara, cuya prevalencia se sitúa por debajo de cinco casos por cada 100.000 habitantes y su incidencia se equipara a la de otras patologías como la esclerosis múltiple (EM), afectando a entre una y dos personas por cada 100.000 habitantes.

La ELA “es muy severa, muy grave y la media de supervivencia desde el momento del diagnóstico es de unos 2,5 años pero, aunque existe en torno a un 10 por ciento que sobreviven aproximadamente entre cino y 10 años, no es lo habitual”, puntualiza García.

Otro punto importante, recuerda el investigador, es la dificultad que entraña el diagnóstico. Es puramente clínico y se realiza en la consulta de neurología, mediante un electromiogra. El problema es que para que el especialista consiga realizar un correcto diagnóstico es necesario que los síntomas sean más o menos visibles o relativamente marcados —que no puedan mover una mano, que empiecen con problemas de movilidad en alguna extremidad, dificultades en el habla e incluso a la hora de respirar—. “Tienen que aparecer de una manera manifiesta y reproducirse a lo largo del tiempo”, apostilla.

Precipita

Para arrojar un poco de luz a este panorama, se está llevando a cabo una campaña para recaudar fondos. ¿En dónde?, ¿cómo? A través de la página web Precipita —una entidad que pertenece a la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) y que se encarga de promocionar proyectos de investigación principalmente biomédica y que forma parte del Ministerio de Economía y Competitividad—. En ella, se muestran las iniciativas que se pueden apoyar, con un desglose de los objetivos, de cómo se desarrollará el proyecto y las necesidades que se pretenden cubrir.

“Hemos divido el proyecto en dos partes: por un lado si obtenemos 5.000 euros podremos comprar material que nos permitirá desarrollar parte del proyecto y, por otro, si alcanzamos el objetivo óptimo (25.000 euros) podremos contratar a una persona durante los tres años que durará el estudio”, destaca.

A día 4 de septiembre, la cantidad recaudada asciende a 11.735 euros. El próximo 17 de septiembre se verá si se ha logrado el objetivo y si este proyecto puede empezar a andar.