| viernes, 31 de mayo de 2013 h |

Europa aprieta pero no ahoga. Ésa podría ser la sensación con la que nos quedamos la semana pasada los españoles, y con nosotros seis países más, al conocer que nos aflojaban del cuello un poco la soga del déficit. Pero quizás más que aflojar lo que ha hecho la Comisión Europa es cambiar la cuerda. La de cal ha venido desde Bruselas en forma de documento de evaluación —con sus consiguientes recomendaciones, que en esperanto deben significar cuasideberes—y vuelve a incidir en que nuestro Sistema Nacional de Salud sigue estando en precario. Se avanza pero no lo suficiente.

Y en este saco está también la sanidad. Las recomendaciones dirigidas a la cartera que maneja Ana Mato no dejan de ser significativas y van en la senda de flexilzar las condiciones laborales del personal estatutario. Incentivos y facilitar la movilidad interregional del personal sanitario son las recomendaciones, en las que no les falta razón. Lo mismo sucede con la apuesta por reforzar el papel que desempeña la Atención Primaria en nuestro país —y en esto parece que vamos al revés— y aumentar la coordinación entre niveles asistenciales.

Pero ojo, porque tras la necesidad de aumentar la relación coste-eficacia del sector sanitario, deja caer la posibilidad de reducir el gasto farmacéutico de los hospitales. Cuidado en la aplicación indiscriminada de este tipo de medidas porque estamos en riesgo de austericidio.