| miércoles, 27 de marzo de 2013 h |

Que aún queda margen para la eficiencia sin reducir las prestaciones sanitarias ni hacer peligrar los tratamientos para los pacientes es algo que los profesionales no se cansan de repetir. La visita del presidente de la Sociedad Española de Reumatología nos dejaba datos concretos de ello. Por un lado, Santiago Muñoz hacía referencia a su experiencia en la Comunidad de Madrid. El mero hecho de conocer los gastos y plantearse un objetivo ha conseguido ahorros para el sistema que no han reducido la calidad en la atención a los pacientes.

El otro dato que no deja indiferente es el de los 35 millones de euros de ahorro que ha obtenido La Fe poniendo en marcha un programa de atención temprana a los pacientes con dolencias musculoesqueléticas. Sólo estableciendo unos protocolos claros que pautan que el paciente pase en el plazo más breve de tiempo por la consulta del reumatólogo, el hospital ha conseguido una reducción del 27 de los días de incapacidad transitoria. Unas cifras superadas por el Hospital Clínico San Carlos, pionero en su aplicación, con una reducción del 40 por ciento de los días de baja y un 50 el porcentaje de invalidez permanente. El por qué este tipo de fórmulas, refutadas con datos, no se pueden extender por el resto de comunidades autónomas es algo sobre lo que los gestores sanitarios deberían hablar.