| viernes, 03 de mayo de 2013 h |

Donde dije digo, digo Diego. Con esta frase se pueden resumir gran parte de los mensajes que viene dando el Gobierno. Hace más de un año, Mariano Rajoy insistía durante la campaña electoral en la necesidad de favorecer a los emprendedores y a los autónomos para acabar con el paro y recuperar la economía española. Sin embargo, el decreto del pensionista activo es una prueba de que esta promesa ha caído en saco roto. La normativa ataca especialmente a los profesionales liberales, entre ellos los médicos. Aquellos médicos que se jubilen y decidan establecer una consulta podrían percibir sólo la mitad de la pensión. Existen demasiadas dudas pendientes que el Ejecutivo debe resolver cuanto antes. Sería un error enorme que la ley afectase también a aquellos pensionistas propietarios de una consulta.

Si el Gobierno decidiera aplicar este decreto a los médicos ya jubilados, las consecuencias podrían ser nefastas para la economía del país. El Ministerio de Empleo deberá valorar si compensaría el cierre de consultas privadas que provocaría esta medida. Aparte de que se incrementaría el número de parados y se reduciría la recaudación por IRPF, estos servicios juegan un papel básico para descargar las listas de espera y los centros de atención primaria del Sistema Nacional de Salud, totalmente desbordado hoy.