R.C. Madrid | viernes, 27 de noviembre de 2015 h |

En los últimos 15 o 20 años, el tratamiento para los pacientes con hemofilia ha evolucionado mucho, sobre todo en lo que se refiere a productos recombinantes. “Hemos pasado de adultos de 40 años con artropatía hemofílica que necesitan ya prótesis de cadera o de rodilla a niños y adolescentes con una total inclusión en actividades deportivas”, señala Víctor Jiménez, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario La Paz, en Madrid.

Ahora, ya está disponible en España turoctocog alfa, un concentrado de factor VIII recombinante indicado para la prevención de sangrados en pacientes con hemofilia A. Comercializado como Novoeight por la compañía Novo Nordisk, tiene dos ventajas principales frente a los que ya existen en el mercado, tal y como destacan tanto Jiménez como Eva Mingot, responsable del Área de Trombosis y Hemostasia del Hospital Regional Universitario de Málaga.

La primera ventaja, apunta Jiménez, es la “estabilidad”, ya que turoctocog alfa es la primera terapia disponible para el tratamiento de pacientes con hemofilia A que puede conservarse a una temperatura ambiente de hasta 30 grados centígrados durante nueve meses. Esto es importante tanto para los pacientes, que ya no tendrán que llevar el producto refrigerado, como para su almacén en hospitales u oficinas de farmacia.

En segundo lugar, ambos expertos destacan su seguridad, ya que es el primer producto de estas características que incluye filtrado de 20 nanómetros, lo que reduce al máximo la entrada de virus y, por tanto, la posibilidad de infección. “Son poros muy pequeños por los que solo pasa el producto”, subraya Jiménez, quien también apunta a la “amplia experiencia de España en ensayos clínicos con este producto”. Una circunstancia que añade todavía más seguridad al uso de este producto de administración por vía intravenosa, destaca este profesional.

A pesar de los avances, la hemofilia es una patología crónica que todavía no tiene cura, aunque se investiga mucho en ello. Actualmente, hay siete ensayos clínicos en marcha a nivel mundial de investigación en posibles terapias génicas capaces de curar esta enfermedad.