Oncología/ El consumo excesivo de alcohol eleva el riesgo de desarrollo del tumor

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R.C. Madrid | viernes, 31 de mayo de 2013 h |

El consumo de 10 gramos adicionales de etanol por día puede incrementar hasta en un 10 por ciento el riesgo de padecer cáncer de mama, según los resultados de varios ensayos clínicos resaltados por Antonio Agudo, del Programa de Investigación en Epidemiología del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología (ICO).

Y no solo porque contiene acetaldehído, un componente cancerígeno ya conocido, sino porque puede ayudar también a la absorción de otros compuestos cancerígenos y es capaz de generar especies reactivas con propiedades oxidativas. Pero lo más relevante es que el alcohol tiene la capacidad incluso de interferir en el metabolismo de los estrógenos, una vía de gran importancia en la investigación del cáncer de mama.

Otro de los factores de riesgo de desarrollo de este tipo de tumor es la obesidad durante la menopausia, ya que es en este periodo cuando los adipocitos se convierten en la principal fuente de producción de estrógenos. Además, subraya Agudo, “la obesidad induce en los adipocitos un estado de inflamación crónica que consigue alterar la secrección de sustancias proinflamatorias”, a lo que hay que añadir también el incremento del factor de crecimiento IGF-1, asociado a la profileración celular y a la disminución de apoptosis.

Es aquí donde entra en juego la actividad física, precisamente por su interferencia en todos estos mecanismos alterados en la obesidad. Agudo asegura que la práctica de ejercicio físico consigue “disminuir la secrección de sustancias proinflamatorias, del factor IGF-1 y de especies reactivas con capacidad oxidativa”.

Ahora, el siguiente paso es ver si el control de la dieta, la disminución del peso y la práctica de ejercicio físico podrían ser útiles, además de en la prevención primaria, en la prevención de recaídas. Concretamente, y a partir de resultados positivos en un ensayo norteamericano, el ICO, en colaboración con algunos hospitales catalanes, se encuentra en fase de preparación de un estudio que pretende analizar si un programa de dieta en combinación con ejercicio inmediatamente después del tratamiento convencional (cirugía, quimioterapia y radioterapia) disminuiría el porcentaje de recidivas en pacientes con cáncer de mama no metastásico.

El estudio, que realizará una evaluación a cinco años, comenzará a reclutar pacientes a finales de este año. La idea es, explica Agudo, “reclutar aproxidamente unos mil pacientes en cada rama del estudio, mil en el grupo de intervención y mil en el control”.

De replicar los resultados positivos del ensayo americano, Agudo plantea la posibilidad de incorporar una pauta de dieta y ejercicio como parte del tratamiento convencional en cáncer de mama no metastásico.