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Se trata de la primera evidencia genética de que un defecto en la manera en la que ésta actúa en los músculos puede influir en que se padezca diabetes tipo 2
| 2009-10-04T18:09:00+02:00 h |

Redacción

Madrid

Científicos del Imperial College de Londres y la Universidad McGills de Canadá han identificado el gen que controla la manera en la que el cuerpo responde a la hormona de la insulina, un descubrimiento que abre nuevas posibilidades a la lucha contra la diabetes. El equipo internacional, conformado también por expertos de Francia y Dinamarca, cree que una variación en el ADN del gen promueve la resistencia a la insulina, causa principal de la diabetes tipo 2.

Identificar esta variación, subrayaron los investigadores al hacer públicos sus resultados, permitirá encontrar nuevos y más eficaces tratamientos farmacológicos contra la diabetes, pues puede conducir a nuevos fármacos que tengan como diana el defecto genético y eviten que el cuerpo deje de responder a la insulina.

La variación del citado gen, el primero directamente relacionado con la resistencia a la insulina, fue descubierta después de que los científicos se dieran a la tarea de estudiar el ADN de más de 14.000 personas. En las muestras, identificaron miles de variaciones de una sola letra en el código genético que estaban asociadas a la enfermedad, para luego reducir todo a la que tiene el efecto más marcado. Ésta pareció influir sobre un gen llamado sustrato receptor de la insulina 1, IRS1.

Esta variación era la que afectaba a un gen llamado receptor de insulina sustrato 1 o IRS1, alterando la cantidad de proteína que generaba, y que consecuentemente provocaba la enfermedad.

Diversas pruebas realizadas en el músculo esquelético de un par de gemelos daneses confirmaron la conexión. Uno de los gemelos tenía diabetes, sufría resistencia a la insulina y también tenía la variación genética en IRS1. La mutación afectaba a la cantidad de proteína producida por el gen IRS1, lo cual sugiere una conexión directa.

El profesor Philippe Froguel, uno de los investigadores del Imperial College de Londres, afirmó estar “muy ilusionado con estos resultados” pues “se trata de la primera evidencia genética de que un defecto en la manera en la que la insulina actúa en los músculos puede influir en que se padezca diabetes.

Los tejidos musculares necesitan producir más energía empleando glucosa que otros tejidos. “Pensamos que desarrollando un tratamiento para la diabetes que mejore la manera en la que la insulina funciona en los músculos podrá ser de gran ayuda para las personas que padecen la diabetes tipo 2”, explicó.